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Paseo para perros: Una actividad que no detiene la pandemia

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Dante Romero suele verse por las calles de la ciudad, caminando o corriendo detrás de un grupo de perros de distintos tamaños y colores. Es el mismo que se sube a los escenarios y le pone tremenda voz a Zippo, la banda tributo a Los Redonditos de Ricota del barrio Güemes, que la rompe desde hace varios años.


El trabajo de paseador surgió de forma espontánea hace unos seis años, y se encuentra en crecimiento siendo el único que ofrece ese servicio en Arroyo Seco. La corista de la banda, Natalia Galasso, le dijo que tenía un cachorrito labrador que le estaba destrozando la casa, por lo que Dante le propuso sacarlo a pasear, y así con Blas, encontró un nuevo trabajo. Comenzó a sacarlo, lo empezaron a ver, con uno, dos animales; se corrió el “boca a boca”, cuatro, cinco; preguntas por Whastapp; diez, once; recomendaciones; hoy tiene unos 40 perros en dos grupos y la demanda crece, “gracias a Dios”.

La gente le dice que tiene algo especial con los perros, y él piensa lo mismo. Toda la vida tuvo un amigo de cuatro patas en su casa, ahora tiene cinco, y mientras habla para esta nota, no deja de jugar, resistiendo los saltos efusivos de Alaska, una de las infaltables para el paseo.
Además del amor por los perros, hace falta estado físico. Dante camina unos 15 kilómetros por día, y como el trabajo también incluye adiestramiento para que las mascotas aprendan a andar en la vía pública sin bajar a la calle, dos por tres, debe salir corriendo detrás de un fugitivo. Perros malos no acepta, porque le descontrolan el grupo, aunque asegura que todos pueden aprender, con paciencia y perseverancia.

El trabajo alcanza para subsistir. Debió frenar las dos primeras semanas de la cuarentena, pero después consultó en el municipio y lo habilitaron para seguir. “Era mejor que una persona saque a 10, 15 perros; que salgan 15 personas”.

En una sociedad donde los perros son cada vez más valorados pero hay poco tiempo disponible para dedicarles; Dante encontró un lugar para ofrecer un servicio antiguo, común en las grandes ciudades, pero novedoso para Arroyo Seco.

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