El barrio Ludueña de Rosario quedó en el centro de la escena mediática debido a una grave denuncia realizada por tres menores de edad que aseguraron que fueron víctimas de apremios ilegales tras ser detenidos por gendarmes. Dijeron que los martirizaron para que revelaran nombres de supuestos integrantes de una banda narco.
Rosario.- Todo ocurrió durante la madrugada del lunes, cuando los adolescentes se dirigían al velorio de un chico de 16 años que había fallecido el domingo tras recibir un disparo de escopeta por la espalda en un episodio no esclarecido; en un momento determinado, los chicos fueron interceptados por efectivos de seguridad que procedieron a identificarlos y los detuvieron.
Los jóvenes denunciaron -revela Rosario3- que fueron sometidos a un violento interrogatorio que incluyó una serie de castigos severos y humillantes; entre ellos señalaron que los obligaron a manipular vidrio molido, al tiempo que los gendarmes les pateaban las manos.
El nivel de violencia fue in crescendo: los detenidos aseguraron que los gendarmes les quemaron las zapatillas y les dieron una paliza brutal por negarse a tomar un arma calibre 22 que estaba en poder de los uniformados.
La encargada de realizar la denuncia fue la madre de una de las víctimas, que se presentó en la Comisaría 12 para dejar asentado lo que sucedió. La acusación se fortalece porque un jerarca de la fuerza de seguridad habría admitido que hubo "errores" en el procedimiento e incluso ofreció comprar zapatillas nuevas para los jóvenes.
Anta la gravedad del hecho, el caso pasó a la Secretaría de Derechos Humanos de la Municipalidad de Rosario y a la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes.
La víctima denunció que un grupo de hombres ingresó a su vivienda de la zona oeste y le exigió tres millones de pesos. Según relató, le advirtieron que, si no entregaba el dinero, se quedarían con la propiedad
Las imágenes de una cámara de seguridad registraron una violenta escena ocurrida en una vivienda de Jesús María. La madre de la pequeña difundió el video en redes sociales y denunció a la cuidadora, quien trabajaba con la familia desde febrero
El efectivo, de 33 años, estaba asignado a tareas administrativas en la Sección Canes de Rosario y tenía retirada su pistola reglamentaria. Fue acusado de intentar ingresar a una vivienda de barrio Nueva Esperanza, donde recibió dos disparos del propietario al ser descubierto
El zaguero se movilizaba vía terrestre a Paraguay para firmar su contrato con Libertad. El defensor viajaba junto a su familia