Los reclamos contra la obra social de los jubilados, PAMI, se multiplican. Muchos de ellos no son nuevos, pero el más reciente conmueve e indigna profundamente.
Se trata de un vecino (76), afiliado y diagnosticado con cáncer, que falleció hace pocos días. Durante largas semanas esperó la medicación que necesitaba con urgencia. Nadie puede asegurar si el tratamiento hubiera prolongado su vida o mejorado su estado, pero lo cierto es que era indispensable en ese momento… y llegó tarde. Demasiado tarde.
La historia duele porque expone la crudeza de una realidad que golpea a quienes ya han dado todo: personas que trabajaron toda su vida para tener una vejez digna y que, en lugar de encontrar cuidado y respuesta, se ven atrapadas en la maraña burocrática de un sistema que los hace esperar hasta el límite de sus fuerzas… y a veces, hasta el final.
Este hecho nos obliga a reflexionar sobre cuánto —o cuán poco— importan nuestros adultos mayores en estos tiempos. Que la espera por una medicación sea tan larga que termine por arrebatar la vida, es una muestra dolorosa de que algo no está funcionando, y que es urgente cambiarlo.
Las intensas y continuas precipitaciones provocaron el colapso de los desagües en varios sectores de la ciudad. Vecinos de la zona de Ruta 21 y Humberto Primo reportan calles anegadas, mientras que en el barrio San Francisco el agua ya ingresó a algunas viviendas.
Frentista de la zona de calle Mitre y Ruta 21 manifestó su indignación por la falta de respuesta municipal ante el ingreso de agua a las viviendas. Denuncian que los desagües están obstruidos, no atienden los teléfonos de emergencia y solicitan el corte de calles por los vehículos que pasan a alta velocidad.