Las imágenes son contundentes. Hace un año, el agua del Arroyo Seco mostraba transparencia y circulación normal. Un reciente video filmado el pasado domingo, en cambio, evidencia un estado completamente distinto: coloración oscura, residuos visibles y un aspecto que alarma a los vecinos.
Lugareños aseguran que ya no permiten que sus animales beban agua del arroyo por temor a posibles intoxicaciones. La preocupación crece y las preguntas también.
La clausura y su levantamiento
El 30 de enero de 2026, la jueza de Faltas Julia Acosta dictó la clausura preventiva de la planta de la empresa Worms en Arroyo Seco.
La medida se adoptó tras constatarse vuelcos irregulares de efluentes al arroyo y luego de que análisis de laboratorio confirmaran incumplimientos a la normativa ambiental vigente.
Sin embargo, la clausura fue posteriormente levantada mediante una resolución firmada por el intendente Daniel Tonelli y el secretario de Medioambiente municipal, Julián Cardo.
En dicha resolución se indicó que el mantenimiento de la actividad quedaba sujeto a la presentación de un plan de adecuación ambiental por parte de la empresa y a la resolución del recurso administrativo interpuesto contra la medida preventiva.
Un año después
Hoy, la comparación entre el “antes” y el “ahora” vuelve a instalar el debate.
Vecinos plantean interrogantes concretos:
• ¿Qué se está arrojando al curso de agua?
• ¿Quién controla?
• ¿Se cumplen efectivamente los parámetros ambientales exigidos?
• ¿Cuál es el estado actual de los análisis?
El material que acompaña esta nota muestra el contraste con claridad. Para quienes viven en la zona, el deterioro es visible y tangible.
Mientras tanto, el arroyo Seco vuelve a quedar en el centro de la discusión pública. No tenemos que olvidarnos que desemboca en el Paraná y todo esto se va al río.
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