La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más difíciles de las últimas décadas. Según el último relevamiento de la Fundación ProTejer, la actividad del sector registró una caída estrepitosa del 25% durante todo el año 2025, consolidando una tendencia negativa que no encuentra piso.
El dato más doloroso del informe se refleja en el mercado laboral: desde finales de 2023 hasta la actualidad, se han perdido casi 20.000 puestos de trabajo directos en toda la cadena de valor, que incluye desde la hilandería hasta la confección de indumentaria.
De acuerdo con los industriales, el retroceso no se explica por una sola causa, sino por la combinación de tres factores que asfixian la producción local:
Derrumbe del consumo interno: Con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la compra de ropa y textiles para el hogar pasó a ser un gasto prescindible para muchas familias.
Apertura de importaciones: El ingreso de productos terminados, principalmente de origen asiático a precios de remate, desplazó a la fabricación nacional en las góndolas y vidrieras.
Costos en alza: El aumento de las tarifas de energía y logística, sumado a la carga impositiva, hizo que producir en el país sea cada vez más costoso frente a la competencia externa.
El informe de ProTejer destaca que muchas plantas están operando a menos de la mitad de su capacidad instalada. Esto ha derivado en vacaciones anticipadas, suspensiones y, en los casos más graves, cierres definitivos de pymes textiles en polos industriales clave como el Gran Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
"Estamos ante una destrucción sistemática del entramado productivo textil", advirtieron desde la entidad. Además, señalaron que la falta de incentivos para la inversión tecnológica aleja la posibilidad de una recuperación en el corto plazo.
Pese a la caída de la actividad y el ingreso de productos importados, los precios de la ropa no han mostrado una baja significativa para el consumidor final. Los analistas del sector explican que esto se debe a que el costo de fabricación representa solo una pequeña parte del precio de etiqueta, el cual está compuesto en gran medida por alquileres comerciales, costos financieros y una altísima presión tributaria.
Tras 448 días de detención arbitraria y desaparición forzada, el cabo primero de Gendarmería regresó al país gracias a gestiones diplomáticas y deportivas. Ahora, la presión del Gobierno nacional se concentra en lograr la libertad del abogado Germán Giuliani.