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No los une el amor, los une el espanto

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A poco más de 2 años de las elecciones 2023, y con un escenario político que dejó lecciones fuertes puertas adentro del peronismo, comenzó a tomar forma un proceso de acercamiento entre distintos sectores que buscan no repetir errores recientes.

La semana pasada se concretó una reunión clave entre el exintendente Nizar Esper y los referentes de la Cámara, Julián Polinesi y Damián Salinas. El encuentro, que tuvo un tono distendido pero con definiciones de peso, marcó un primer paso hacia la reconstrucción de un espacio que en los últimos comicios compitió dividido.

El diagnóstico es compartido: la fragmentación del 2023 —con el PJ por un lado y el sector de La Cámpora por otro— debilitó las chances electorales y le permitió a Daniel Tonelli ganar por muy pocos votos. En ese sentido, la premisa es clara: evitar una nueva dispersión y trabajar en una estrategia común.

Lejos de descartar la competencia interna, los dirigentes coinciden en que una PASO puede ser una herramienta válida para fortalecer los espacios. La idea es consolidar tanto el sector que encabeza Esper como el de Polinesi, generar volumen político y llegar con mayor competitividad al 2027, con el objetivo de recuperar la intendencia.

En ese marco, Esper dejó en claro su posicionamiento: no busca cargos, pero sí asumió el compromiso de sumar, colaborar y ser un factor de unidad dentro del peronismo local. Su rol, aseguran, será el de acompañar un proceso que priorice la construcción colectiva por sobre las diferencias sectoriales.

El encuentro también dejó lugar para el análisis de la gestión actual, sobre la cual hubo fuertes cuestionamientos por la falta de respuestas a las demandas de la ciudadanía y el funcionamiento del gabinete.

Así, con un objetivo en común y la experiencia reciente como aprendizaje, el peronismo local comienza a reordenarse. No desde la uniformidad, pero sí desde la convicción de que la unidad —aun con tensiones— es el único camino para volver a ser competitivo.

Y en ese contexto, la unidad que empieza a insinuarse no sólo responde a una estrategia electoral, sino también a un diagnóstico compartido: el profundo desgaste de la gestión de Daniel Tonelli a poco más de dos años de haber asumido. Promesas incumplidas, falta de respuestas y un gabinete cuestionado forman parte de las críticas que hoy se repiten en distintos sectores. Quienes llegaron con la bandera del cambio, sostienen, terminaron replicando las prácticas de la vieja política. Y es precisamente ese escenario —más que las coincidencias— el que empieza a acercar posiciones. Porque, una vez más, no es el amor sino el espanto lo que los une.

Es un primer encuentro prometedor, el más dolido, el gran perdedor del 2023 está dispuesto a construir una unión y no es poca cosa.

Fuente: La Posta Hoy edición n° 993

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