Según trascendió, a los miembros del gabinete de Tonelli no les gustó la forma y el accionar del intendente ante el ingreso de Lautaro Capriotti, asesor de imagen y responsable del área de Prensa y Comunicación. Incluso, más allá de la opinión de los funcionarios, que excede a Cristian Rojas y Celina Martini, responsables de la asunción del joven, también habría habido ciertos "chispazos" entre los miembros del equipo del área que ya venía trabajando y que también se mostraron molestos por cómo ingresó Capriotti.
La llegada del rosarino Lautaro Capriotti, quien se convirtió en el asesor de imagen del intendente Daniel Tonelli y además arribó a la municipalidad para "mandar" en el área de Prensa y Comunicación oficial, habría causado malestar interno, principalmente entre los miembros del gabinete del Ejecutivo. Sacando a Cristian Rojas y a Celina Martini, quienes fueron los que trajeron al joven estudiante que milita en la Franja Morada, los demás no habrían quedado conformes con la decisión que terminó tomando Tonelli de manera unilateral. Secretarios y directores, hicieron saber entre ellos y también puertas hacia afuera que la decisión política de Tonelli de meter otra persona, no fue bien acaparada por su "equipo", que ahora suma un eslabón más que profundiza la diferencia que se tienen entre ellos mismos. Además, aparentemente, Capriotti no sólo tomaría decisiones referidas a la comunicación sino también, tendría entre sus facultades otras atribuciones, lo cual justamente no gustó entre los secretarios y directores. Según sus pares, Tonelli le dió demasiado poder...
En tanto, desde el Estado local detectaron y afirmaron que el ingreso de Capriotti no fue bien recibido por el grupo que conforma la Prensa y Comunicación municipal. Si bien los profesionales que la componen acatarían las órdenes y la bajada de línea, las formas empeñadas por el estudiante no fueron consideradas las correctas por los cuatro integrantes que ya venían trabajando en el Estado y, algunos de ellos que ingresaron con esta gestión.
De esta manera, y con este clima algo hostil, Capriotti entró a intentar revertir una imagen que el propio intendente se encargó de pisar con sus decisiones. Ahora, no sólo deberá conformar a la ciudadanía, sino también, a su propio equipo que cada vez está más disconforme...
El veterinario Federico Palmieri, que venía desempeñándose dentro de esta área dependiente de la secretaría de Salud y Desarrollo Social, trabaja desde hace un mes sin contrato y ad honorem. El profesional rescindió su vínculo con el Estado y hasta que se encuentre un nuevo veterinario que ocupe el cargo, sigue prestando servicios: "Yo no represento un gasto para la municipalidad, sino que es lo contrario, porque estoy poniendo medicación y muchas otras cosas de mi propio bolsillo", contó.