Fue durante la madrugada del viernes en Necochea y Ameghino, en pleno Cordón Ayacucho. La víctima tenía 25 años
Un joven de 25 años fue asesinado de un balazo por la espalda este viernes a la madrugada en el barrio La Tablada, en la zona del Cordón Ayacucho. El segundo crimen de 2025 en Rosario se produjo cerca de la 1.30 en Necochea y Ameghino. La víctima fue identificada como Javier Iván Acosta.
Un llamado al 911 alertó que en ese lugar había un muchacho herido con un arma de fuego. Cuando la Policía llegó al lugar se encontró con la víctima inconsciente. Los efectivos de la Brigada de Orden Urbano comprobaron que tenía un balazo en la clavícula. Poco después llegó el Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (Sies), que constató el fallecimiento.
Según revelaron fuentes policiales, en el lugar los uniformados entrevistaron una mujer que dijo ser tía del joven. La señora, que vive a pocos metros de donde ocurrió el crimen, dijo haber escuchado detonaciones primero y luego gritos de alguien que pedía ayuda: era su sobrino, que estaba herido de muerte.
Había dos vainas servidas calibre 9 milímetros en el piso. La investigación del caso quedó en manos de la fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos María de los Ángeles Granato.
En un procedimiento ordenado por la Justicia secuestraron distintas autopartes entre las que encontraron restos de un Chevrolet Corsa que había sido denunciado como sustraído en marzo, a cinco cuadras del lugar.
La investigación, que comenzó hace más de un año, tenía como objetivo comprobar la existencia de un establecimiento rural en la localidad de Mercedes donde, según denuncias, se mantenía a empleados en condiciones precarias
La víctima presenta quemaduras en brazos, piernas, muslos, manos y espalda. Denunció haber sido atacada con ácido por un hombre hace dos semanas
El estudio del cuerpo de la criatura determinó las ausencia de signos de abuso y maltrato físico. Las lesiones en la parte genital eran producto de una dermatitis. Presentaba una otitis avanzada.
Sucedió en la ciudad de Santa Fe. La persona que tomó el crédito es el propietario del local comercial en el que estaba el teléfono de la víctima. El fallo ordenó el cese del cobro a través de una billetera virtual.