“Me dijo que lo iba a matar y lo mató”, había dicho madre de víctima.
Un oficial de la Policía provincial fue procesado como autor del crimen de un joven de 19 años ocurrido la noche del 1º de diciembre de 2011, a metros de su humilde vivienda de la vecina localidad de Pueblo Esther. Por esa fecha, la versión policial aseguró que el uniformado había respondido a una detonación realizada por la víctima para cubrir su huida a la carrera tras un hurto. Sin embargo, dos testigos que declararon la semana pasada y que identificaron al policía en una rueda de reconocimiento confirmaron la versión de la madre de la víctima, quien sostuvo que su hijo estaba desarmado y fue ejecutado por la espalda por el policía, que entonces trabajaba en la subcomisaría 15ª.
Hasta la semana pasada, cuando fue detenido, el imputado desempeñaba funciones como jefe de Logística de la Policía de Acción Táctica (PAT).
El juez Juan Andrés Donnola procesó en las últimas horas al oficial Mario U. como autor del homicidio calificado de Sergio “Plomito” Luján, un pibe de 19 años que murió el 1º de diciembre de 2011 tras recibir un disparo por la espalda en México entre Perón y Brasil, de Pueblo Esther.
El magistrado emitió esta resolución y ordenó la detención del uniformado, tras escuchar la versión de dos testigos que se presentaron y negaron la versión policial que daba cuenta de que Luján había fallecido tras un enfrentamiento con el acusado. Otra medida que se incorporó a la investigación fue la identificación del policía en una rueda de reconocimiento. “De la investigación surgió que no hubo ningún elemento que compruebe la versión del uniformado, quien aseguró que disparó para responder la agresión por parte de la víctima. Además, el relato aportado por los dos testigos fue contundente para arribar a esta resolución”, explicó el fiscal que interviene en la causa, Carlos Covani.
Ramona, madre de Luján, sostuvo desde siempre que el policía Mario U. asesinó a su hijo de un tiro por la espalda por una denuncia anterior. Ese día, la mujer explicó que la amenaza del policía fue porque hacía un tiempo que otro hijo menor de edad había sido golpeado y esposado dentro de la seccional ubicada en Juan Perón 2101, por lo que dio aviso a la Subsecretaría de Niñez y Adolescencia, que presentó una denuncia en Asuntos Internos, lo que derivó en “un acta al comisario”.
“Ellos son gatillo fácil. Este policía se sacó el gusto que tenía, porque me dijo que lo iba a matar y lo mató. A mi hijo nadie me lo va a devolver. Pero tienen que limpiar la Policía de Pueblo Esther, porque hoy fue mi hijo y mañana puede ser cualquier otro chico”, había denunciado la mamá en la sala velatoria.
Ramona reconstruyó que hasta las 21.30 de aquel 1º de diciembre su hijo había estado sentado en la vereda de su casa, ubicada por calle Brasil casi esquina México junto con un amigo. Luego, el muchacho caminó rumbo a la casa del otro pibe cuando se toparon con una chata de la Policía que los paró y los requisó. “Los revisaron y no les encontraron nada y cuando el policía se dio vuelta salieron corriendo”, reconoció la mujer, tras explicar que siempre escapaban de la Policía, cansados de que “los maltraten, les planten armas y les abran causas falsas”.
El día del velorio y a pesar de que la casa de sepelio quedaba al lado de la subcomisaría 15ª, familiares y amigos lanzaron serias denuncias contra los efectivos de la fuerza. “Le disparó por la espalda como a un perro. No hubo enfrentamiento y no tenía arma”, contaron allegados del joven.
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