Un capítulo negro se escribe en la historia de la industria argentina. La justicia dictó la quiebra de la cooperativa SanCor Cul, marcando un punto de no retorno para la firma que supo ser líder en el mercado lácteo del Cono Sur. La resolución surge tras el agotamiento de los plazos legales y la imposibilidad de concretar un plan de reestructuración viable que satisficiera a los acreedores.
El fallo judicial se fundamenta en la crítica situación patrimonial de la cooperativa, que arrastra una deuda acumulada que supera los 100 mil millones de pesos. A pesar de las negociaciones con grupos inversores y los reiterados pedidos de asistencia financiera al Estado, la empresa no logró demostrar la capacidad operativa para sostener sus gastos corrientes y cumplir con sus obligaciones previsionales y fiscales.
La preocupación central se traslada ahora a las plantas que aún permanecen operativas y a los cientos de trabajadores que dependen directamente de la firma. Si bien la quiebra puede implicar la continuidad de la explotación bajo un régimen de administración judicial para preservar los activos, el panorama es de extrema fragilidad.
SanCor, fundada en 1938 como una unión de cooperativas en Santa Fe y Córdoba, llegó a procesar millones de litros de leche diarios y a exportar a decenas de países. Su caída representa no solo un duro golpe para el sistema cooperativo, sino también una señal de alerta para toda la cadena de valor de la lechería en la región central del país.
El presidente comunal Marcelo Paponi encabezó la firma del acuerdo junto a funcionarias del Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano y de la Secretaría de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia de la provincia de Santa Fe.
Durante el sábado 22 y domingo 23 de agosto se llevó adelante la segunda edición de la Feria del Libro de nuestra localidad, una propuesta que reunió literatura, música, arte, cultura y producción local en el Puerto Cultural.
Marisa Servín y su esposo compraron un lote en barrio Los Ciruelos en 2007. Tras años de construcción y esfuerzo, descubrieron que el terreno no contaba con habilitación de venta. La Justicia falló en contra de los vecinos y hoy disponen de menos de un mes para saldar una suma millonaria y evitar la ejecución.