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Electrolux cierra su fábrica en Rosario con un giro a la importación total: se evalúan 100 despidos

La multinacional dejará de producir en Rosario desde mañana. Mantendrá las marcas Electrolux y Gafa con abastecimiento global. Ecos365 había advertido el riesgo de cierre tras la resolución sobre lavarropas chinos

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Electrolux apagará su producción en Rosario. La multinacional sueca anunció el cierre de su planta a partir del 26 de septiembre y el paso a un modelo de abastecimiento global, apoyado en las fábricas de su red internacional. En el establecimiento trabajan unos 180 operarios y se analizan alrededor de 100 despidos. La compañía seguirá vendiendo en Argentina a través de las marcas Electrolux y Gafa.

El desenlace había sido advertido por Ecos365. El 14 de septiembre, al analizar la resolución que cerró la investigación impulsada por Drean sobre las importaciones de lavarropas chinos, este medio planteó la posibilidad de que la reestructuración terminara en el cese completo de la producción rosarina antes de fin de año. Entonces se trataba de un escenario posible, sin una decisión empresarial corroborada. Ahora, la compañía anunció el cierre.

La novedad cambia la dimensión del ajuste. Después de las suspensiones, los retiros voluntarios y la eliminación de líneas, la empresa abandona la fabricación en la ciudad. El negocio comercial continuará, pero su abastecimiento dependerá de la producción internacional del grupo.

Una planta con 180 operarios y unos 100 despidos bajo análisis
Electrolux cuenta con aproximadamente 300 empleados en Argentina, de los cuales unos 180 operarios trabajan en la planta rosarina. La información difundida de fuentes del sector señala que se evalúan unos 100 despidos, todos correspondientes al establecimiento industrial.

Las cifras describen situaciones diferentes: 180 es el plantel de operarios de la fábrica; alrededor de 100, las desvinculaciones que se analizan. La información disponible no detalla qué ocurrirá con cada uno de los restantes trabajadores ni cuántos puestos podrían conservarse en otras funciones.

En su comunicado, la empresa reconoció el impacto de la medida sobre las personas involucradas y aseguró que llevará adelante la transición con responsabilidad, respeto y cumplimiento de las obligaciones legales. También prometió acompañamiento durante el proceso, aunque en el texto difundido no precisó las condiciones económicas de las eventuales desvinculaciones.

La marca sigue; la producción cambia de origen
La compañía presentó la decisión como parte de una revisión estratégica de sus operaciones argentinas. Explicó que avanzará hacia un “modelo de abastecimiento global”, sostenido por la red internacional de producción del grupo.

Según su argumentación, el cambio busca mejorar la eficiencia, fortalecer la competitividad y asegurar la sostenibilidad de la operación en el largo plazo. También lo vinculó con la evolución del mercado mundial y la transformación del modelo operativo de la industria.

Electrolux reafirmó su compromiso comercial con Argentina, donde, según informó, opera desde hace 100 años. Mantendrá las marcas Electrolux y Gafa y continuará ofreciendo heladeras, freezers, lavarropas y productos de la categoría de pequeños electrodomésticos.

Para los consumidores, aseguró la continuidad de la garantía oficial, el servicio técnico especializado y la disponibilidad de repuestos. El cierre fabril, por lo tanto, no implica la desaparición de las marcas del mercado argentino.

La advertencia y el antecedente de Drean
El antecedente inmediato que había puesto el foco sobre Rosario fue la Resolución 1544/2026 del Ministerio de Economía. Como informó Ecos365, la medida concluyó la investigación solicitada por Drean sin aplicar derechos antidumping definitivos a determinados lavarropas originarios de China de hasta 13 kilos.

Fue una resolución administrativa, no un fallo judicial contra Drean. Según la información recogida entonces, no se había comprobado dumping. La decisión despejó la posibilidad de un recargo derivado de ese expediente, sin representar por sí misma una rebaja automática del costo de importar.

El anuncio actual confirma el giro hacia el abastecimiento global, aunque el comunicado no identifica los países desde los que llegará cada línea.

Tampoco permite atribuir el cierre exclusivamente a aquella resolución: la reducción fabril llevaba meses y la empresa fundamentó su decisión en una revisión estratégica más amplia.

Del freno de 2025 a los retiros de marzo
El deterioro de la actividad ya había quedado expuesto en octubre de 2025. Electrolux dispuso suspensiones rotativas que alcanzaron a unos 400 trabajadores, en medio de una caída de las ventas y la producción.

La compañía buscaba adecuar el ritmo de fabricación a la demanda y reducir la acumulación de stock en sus depósitos. Aquellas suspensiones afectaban las jornadas de trabajo y no equivalían a la eliminación de 400 empleos.

En marzo de 2026 llegó otro paso: un programa de retiros voluntarios orientado inicialmente a 100 trabajadores. Según fuentes de la Unión Obrera Metalúrgica, más de 130 operarios se habían anotado antes del vencimiento del plazo de adhesión.

La propuesta, de acuerdo con la información gremial, contemplaba el pago del 100% de la indemnización calculada bajo el esquema anterior a la reforma laboral y tres salarios adicionales como incentivo. Esas eran las condiciones del programa de marzo; no se informaron como una oferta para el cierre actual.

Por entonces, fuentes vinculadas al sector ubicaban la utilización de la capacidad productiva de la fábrica en torno al 50%, en un escenario de menor demanda de electrodomésticos.

El retiro de las heladeras anticipó el repliegue

En mayo, Frimetal, la empresa que ensamblaba para Electrolux en Rosario, había anunciado que dejaba de producir heladeras. La salida de uno de sus productos emblemáticos profundizó el achicamiento industrial.

Aquel paso apuntaba a una estructura de operaciones mínimas, con mayor peso de la importación de productos terminados y una nueva reducción del personal.

El cierre anunciado ahora completa ese recorrido. La fábrica había pasado de administrar suspensiones a reducir trabajadores y líneas de producción. Desde el 26 de septiembre, dejará de fabricar.

Consumo débil y competencia importada
La medida se conoce en un contexto de caída del consumo y apertura de las importaciones. Para Rosario, el impacto excede las unidades que dejarán de salir de la planta: el cese de la fabricación también afecta la demanda potencial de componentes, mantenimiento y servicios industriales. La magnitud de ese efecto dependerá de las actividades que permanezcan y de la relación que la empresa conserve con sus proveedores locales.

Fuente: Rosario 3

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