La nueva normativa señala que los adolescentes cuentan con edad y grado de madurez suficiente para consentir sobre prácticas médicas en su salud. Abarca únicamente a los tratamientos que no ponen en riesgo su vida como colocarse vacunas, brackets o un practicarse un test de HIV.
Con el nuevo Código Civil, los chicos mayores de 13 años tienen la posibilidad de elegir sobre ciertos procedimientos médicos no invasivos y que no pongan en riesgo su salud. Así, una nena puede elegir, por ejemplo, si ponerse un DIU o un joven puede decidir si usar brackets para mejorar sus dientes.
"Son actos que hacen a la vida cotidiana de los adolescentes. En estos casos, el Código Civil presume que el adolescente cuenta con edad y grado de madurez suficiente para consentir este tipo de actos que hacen a su salud", explica Marisa Herrera, abogada especialista en derecho de familia e investigadora del Conicet al diario La Nación.
"El Código protege a los adolescentes que carecen de referentes afectivos o personas a cargo, por lo que si no se les permitiera ejercer este tipo de actos que no ponen en riesgo la salud obligaría a judicializar estas cuestiones con las consecuencias negativas que tiene esto", agrega la especialista.
En caso de que se tratase de tratamientos que sí sean riesgosos o corra peligro la vida del chico, la elección del adolescente debe contar con el aval de sus padres, pero a partir de los 16 años ya pueden tomar la decisión por sí solos en lo relacionado al cuidado de su propio cuerpo.
Sin embargo, esta nueva normativa todavía no se da en la práctica, ya que en la mayoría de los casos, los adultos no suelen consultarle a los niños en cuestiones referidas a tratamientos o procedimientos relacionados a su salud.
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