Un nuevo capítulo en el persistente reclamo de los vecinos frentistas de la Ruta 21 se vivió en la tarde de hoy miércoles, en el ingreso a la ciudad de Arroyo Seco. Tras varias semanas de asambleas y malestar acumulado por el peligro vial que aseguran padecer diariamente, los habitantes de la zona concretaron un corte parcial de la calzada que derivó en la tan anhelada presencia del intendente Daniel Tonelli. La movilización ya culminó y el tránsito fue normalizado, pero el encuentro dejó en evidencia la profunda distancia que aún separa las promesas de gestión de las necesidades urgentes de la comunidad.
A diferencia de las concentraciones anteriores —las cuales se habían llevado a cabo de manera fija en la intersección de la Ruta 21 con calle Libertad—, en esta oportunidad los manifestantes optaron por mudar el epicentro de la protesta hacia un nuevo punto crítico: el cruce con calle Kennedy. Allí, los vecinos bloquearon de forma pacífica la mano con sentido general Lagos - Arroyo Seco.
Debido a la protesta, el personal de Control Urbano montó un rápido operativo de ordenamiento vial, desviando el flujo vehicular a la altura del predio del Gauchito Gil hacia la Calle Pública.
Un cruce cara a cara y sin respuestas de fondo
La gran particularidad de la jornada fue la llegada del intendente Daniel Tonelli, quien no había asistido a ninguno de los últimos encuentros vecinales.
Los vecinos plantearon con crudeza el peligro del diseño actual de la arteria: "¿Cómo una autovía va a pasar por el medio de una ciudad a dos metros de los frentes de las casas? No tiene guardarraíl, no corresponde bajo estas circunstancias tan angostas" [sic], increpó uno de los voceros del grupo, comparando la situación con las avenidas semaforizadas de Rosario que obligan a frenar al tránsito pesado. Los comerciantes denunciaron además que la mentada "onda verde" funciona en realidad por encima de los 60 km/h, transformando la zona en una "autopista urbana" nocturna donde los camiones circulan a velocidades alarmantes.
Como medida de urgencia inmediata para frenar los sobrepasos y obligar al transporte pesado a circular por un único carril, los frentistas exigieron la señalización oficial que permita el estacionamiento sobre la mano derecha, lo que hoy se evita por temor a multas o siniestros.
Por su parte, Tonelli intentó ensayar una defensa detallando las gestiones que el municipio viene articulando con la provincia y la empresa prestataria Rovial. Entre los paliativos, el intendente destacó que los semáforos ahora funcionan en modo normal las 24 horas (eliminando el intermitente nocturno) y que ya se firmaron las autorizaciones para instalar un nuevo complejo semafórico en la peligrosa esquina de San Nicolás. Asimismo, aseguró que en el plazo de un mes comenzarán a operar los radares de fotomultas para multar a quienes superen los 40 km/h obligatorios.
Sin embargo, respecto al pedido unánime de habilitar el estacionamiento sobre la derecha, Tonelli reconoció las limitaciones de su gestión al admitir que "Vialidad Provincial no nos da el OK, lo está estudiando" [sic], derivando la responsabilidad al ente santafesino.
El saldo de la jornada
La desconcentración de los vecinos devolvió la normalidad al sector urbano de la Ruta 21, pero el balance de la reunión arrojó un sabor amargo para los frentistas. Si bien valoraron el hecho de que el intendente finalmente haya puesto la cara en el lugar del conflicto, insistieron en que los anuncios oficiales son lentos "paliativos" que no resuelven la desprotección estructural que sufren familias, mascotas y comercios frente al constante flujo de camiones a gran velocidad.
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Macarena Colavecchia, organizadora de las jornadas, aclaró que la Municipalidad dio marcha atrás con el espacio cedido en el Complejo Tiburones porque "se olvidaron" de que coincidía con la Fiesta de los Jardines. Atenderán en el predio de los Jóvenes Abuelos.