La concejal Milagros Serra lanzó duras críticas hacia la gestión municipal por la falta de controles y la inacción ante los graves disturbios y el uso indiscriminado de estruendos durante las celebraciones del pasado domingo.
En el recinto del Concejo Municipal, la edila Milagros Serra impulsó una Minuta de Comunicación (Cargo N° 1028) que exige informes al Departamento Ejecutivo sobre el operativo de seguridad y la aplicación efectiva de la Ordenanza N° 2893/20 de "Pirotecnia Cero". Durante una contundente intervención, Serra cruzó la inacción del área de Control Urbano y remarcó la falta de decisiones políticas para prevenir desenfrenos que alteraron la convivencia pacífica.
La concejal expuso que la coronación de Unión de Arroyo Seco era un escenario totalmente predecible tras el holgado resultado del partido de ida (4-0). Sin embargo, denunció que la falta de un cordón de contención permitió que simpatizantes generaran disturbios frente a la sede del club rival.
Asimismo, apuntó de manera crítica al balance de las actuaciones tras las detonaciones que se extendieron hasta altas horas de la madrugada:
Labrado de actas insuficiente: Se constataron únicamente tres actas de infracción en toda la jornada (dos dirigidas a una institución y solo una en la vía pública mediante el sistema de monitoreo).
Falta de decomisos: Serra puso en duda que el personal apostado haya procedido al secuestro de pirotecnia o a la interrupción activa de los estruendos.
Cuestionamiento a la ejecución de sanciones: Advirtió sobre antecedentes de fallos del Juzgado de Faltas que habrían sido anulados o eximidos de cobro por decisión del Ejecutivo.
"El Concejo dicta las normas, pero es el intendente quien tiene que 'agarrar la lapicera' y hacerlas cumplir. No se puede apelar únicamente a la conciencia social cuando se afecta de esta manera a niños con TEA, adultos mayores, enfermos y animales; hay que aplicar la ley y el orden sin contemplaciones", enfatizó la legisladora.
El presidente del cuerpo legislativo, José Luis Murina, cuestionó el uso de servicios privados para limpiar cordones, argumentando que la ciudad cuenta con personal municipal y maquinaria operativa para realizar esa tarea.