Las víctimas fueron una familia santafesina, que había reservado un supuesto alojamiento en la localidad balnearia de Santa Elena. La reserva de la propiedad superaba los $200.000
Una familia de Santa Fe fue víctima de una estafa al alquilar una vivienda para pasar sus vacaciones en la costa bonaerense. Tras reunir el dinero y pagar lo que creían era una seña por una casa cercana a Mar del Plata –que ascendía hasta los $210.000–, viajaron hasta destino con la expectativa de descansar algunos días pero, a su llegada, se encontraron con que el alquiler nunca había existido.
El episodio tuvo además un componente de burla: luego de advertir el engaño, una de las personas afectadas recibió en su celular una imagen de los supuestos estafadores posando desde una cárcel.
De acuerdo a lo informado por el medio La Capital, la familia había transferido el dinero en concepto de reserva por una vivienda ubicada en Santa Elena, una localidad del partido de Mar Chiquita, a unos 17 kilómetros de Mar del Plata. El alquiler, según el acuerdo previo, era por el período comprendido entre el 14 y el 19 de enero. El contacto con quien decía ser el propietario se había realizado a través de redes sociales.
El viaje desde Santa Fe hasta la costa atlántica se concretó sin inconvenientes. Sin embargo, la familia se encontró con el problema al llegar a destino: una vecina les explicó que la casa pertenecía a un familiar suyo y que no estaba en alquiler.
A partir de ese momento, los intentos por comunicarse con la persona que había recibido el dinero fueron en vano. Los llamados no obtenían respuesta y los números desde los que habían interactuado quedaron bloqueados.
Tras insistir desde distintas líneas telefónicas, la respuesta llegó de la manera más inesperada: los supuestos estafadores enviaron una fotografía en la que se observa a varios hombres sonriendo dentro de una celda, ya sea de una comisaría o de un penal, como si se tratara de ellos mismos, en un gesto claramente provocador.
Una de las víctimas, identificada como Alanis, relató que el dinero había sido transferido a una cuenta bancaria a nombre de una persona que sería la misma que aparece en la imagen enviada desde el lugar de detención. La mujer también señaló que la experiencia se agravó cuando intentaron realizar la denuncia correspondiente. Al presentarse en la comisaría de Santa Clara del Mar, jurisdicción donde ocurrió el hecho, no obtuvieron el acompañamiento esperado.
“Nos dijeron que no podían rastrear el número, que no se podía hacer nada y que esto no era Estados Unidos”, relató la damnificada. Según su testimonio, lejos de recibir contención, los efectivos policiales incluso se rieron “en la cara”, de la familia afectada.
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