En medio de un escenario áspero para el sector metalúrgico nacional, la empresa familiar Sidersa —de origen rosarino— avanza a paso firme con una inversión histórica de u$s 300 millones. Se trata de la construcción de su nueva acería integrada en la localidad de San Nicolás, la primera planta de estas características que se levanta en la Argentina en 63 años. Actualmente, el megaproyecto registra un grado de avance cercano al 30% y proyecta iniciar su producción comercial a principios de 2028.
Las imponentes estructuras metálicas, destinadas a albergar la acería, el tren de laminación y las terminales de materia prima, ya sobresalen nítidamente a la vera de la Autopista Rosario-Buenos Aires. “En un año y medio estaremos produciendo hierro para la construcción”, aseguró con optimismo Oscar Coletto, miembro del directorio de la firma. Los plazos de la obra civil estiman que a mediados de 2027 comenzarán las primeras pruebas de marcha.
Hoy en día, el predio cuenta con nueve empresas contratistas operando simultáneamente con 750 obreros en los distintos frentes de obra, una cifra que ascenderá a 1.500 trabajadores durante el pico de construcción. Una vez operativa, la siderúrgica sumará 300 puestos de trabajo directos (que se añadirán a los 650 empleados actuales de Sidersa) y producirá 360.000 toneladas anuales de varillas de acero y alambrón.
El proyecto fue diseñado bajo estrictos criterios de sustentabilidad que se alinean con las metas globales de descarbonización. La planta utilizará chatarra reciclada como insumo base para producir palanquilla mediante un proceso continuo que optimiza el rendimiento y ahorra el consumo de gas.
Gracias a la tecnología de la firma italiana líder Danieli —cuyos equipos comenzarán a montarse en enero de 2026—, el complejo industrial reducirá drásticamente las emisiones contaminantes: emitirá solo 400 kilos de dióxido de carbono por tonelada de acero, frente a los 2.000 kilos que generan las plantas tradicionales. Además, el sistema elevará los estándares de seguridad al operar los procesos de fundición mediante pupitres remotos, evitando el contacto directo de los operarios con el material caliente.
A pesar de que el megaproyecto califica para los beneficios del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) a nivel nacional —lo que les otorgaba facilidades para importar insumos terminados—, el directorio de Sidersa tomó la decisión estratégica de priorizar la cadena de valor argentina. Toda la ingeniería y los fabricantes de las estructuras metálicas son de origen local.
“Podríamos haber utilizado esos beneficios para importar, pero preferimos fortalecer la cadena con las empresas locales; todos los fabricantes de estructuras metálicas son nuestros clientes, no podríamos hacer las nuestras comprando a una empresa china”, diferenció Coletto, marcando una distancia conceptual con la importación masiva habilitada en los sectores minero y petrolero.
El financiamiento del proyecto se compone en u$s 200 millones de capital propio y el resto mediante el reciente lanzamiento de Obligaciones Negociables (ON). La tercera generación de este emprendimiento familiar, que nació formalmente en Rosario con un modesto taller de arandelas hogareño, está a punto de concretar el sueño de la siderurgia propia a escala mundial.
Niñas y niños de distintos puntos del país participarán de las tradicionales ceremonias en el Monumento Nacional a la Bandera durante cuatro jornadas.