El hecho ocurrió este domingo por la mañana cuando tres peligrosos delincuentes que tenían atemorizados a los vecinos de Bº Godoy ingresaron a su domicilio. El kiosquero brindo una entrevista a "La primera de la tarde" programa de Radio 2 que reproducimos a continuación.
Rosario.- Roberto, el kiosquero de 57 años que mató de un palazo en la cabeza a un presunto delincuente en barrio Godoy, brindó un estremecedor relato de lo que ocurrió en la mañana de este domingo. “Era él o yo, pero si yo no reaccionaba, me mataba”, señaló el hombre que quedó imputado en la causa pero fue liberado bajo el marco legal de la legítima defensa. Por temor a represalias, debió mudarse del barrio.
El comerciante de la zona oeste de Rosario contó en La primera de la tarde (Radio 2) que el domingo se levantó “a las siete de la mañana” y vio cómo una persona a la que conocía del barrio le había “vaciado la heladera” de su local. “Le dije que se cuidara porque me había robado todas las bebidas del negocio”, detalló.
Este hombre, que se dedica principalmente al reparto de pan en el barrio, describió que “eran tres” las personas que abordaron su propiedad. “Abrieron el portón y uno de ellos me agredió a mí y le quería pegar a mi mujer”, dijo.
Roberto pudo identificar claramente al cabecilla del grupo: “Este muchacho tenía 35 años y le tenían terror en el barrio, junto con el hermano andaban siempre drogados”, apuntó en diálogo con el periodista Sergio Roulier.
“Amenazó a mi familia y me empezó a romper todo el auto”, continuó. Fue ahí cuando se trenzaron en una feroz pelea, que terminó con un golpe muy duro en la cabeza de uno de los asaltantes y el posterior fallecimiento a pesar de su traslado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), donde llegó sin vida.
“Era yo o él, pero si yo no reaccionaba, me mataba”, manifestó el kiosquero. Y añadió que “no tenía asentada la denuncia por miedo a la represalia, porque si va a la cárcel lo largan enseguida. Por eso no lo denuncié a la comisaría 32”.
Roberto confesó que debió volver a Empalme Graneros, su barrio de toda la vida, por temor a una venganza. “Por supuesto, uno no nació para matar. Pero si se meten con tu familia, muchos reaccionarían igual”, concluyó.
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