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El invierno demanda otra forma de conducir para disminuir los riesgos de clima adverso y prevenir siniestros viales

Foto: Imagen Ilustrativa. Archivo AD

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El invierno exige adaptar la conducción a un contexto de mayor riesgo por causa de las distintas contingencias climáticas que se aseveran en esta época del año. Conducir con una mayor precaución y preparación son puntos fundamentales para evitar siniestros viales en contextos de clima adverso.

Uno de los primeros factores que se destacan en este período del año es la disminución de las horas de luz, por lo cual se debe conducir con mayor prudencia para compensar la reducción de la visibilidad debido a la falta de luz natural y adaptar la conducción a esta circunstancia. Por otro lado, la lluvia, la niebla y el viento; mas las condiciones climáticas propias de nuestra provincia como la gran humedad existente, pueden afectar de manera negativa la visibilidad y estabilidad del vehículo.

Los principales riesgos

Existen diferentes fenómenos que pueden dificultar una conducción segura y favorecer la ocurrencia de siniestros viales. Podemos mencionar los siguientes:

Ausencia de luz: en invierno, los días se tornan más “cortos” y el período de luz disminuye notablemente. Esta falta de claridad puede provocar fatiga y sueño, se debe detener la marcha y esperar a que esto pase. Es importante la utilización de los sistemas de iluminación del vehículo y que éstos funcionen correctamente para hacer frente a esta contingencia.

Niebla: Cuando se ingresa a un banco de niebla, la visibilidad disminuye drásticamente y la percepción visual tarda un tiempo extra en percibir peligros. Por ello, se recomienda: encender siempre las luces bajas y las luces antiniebla; no usar luces altas; reducir la velocidad en forma paulatina; aumentar la distancia con el vehículo de adelante; no encender las balizas, y detenerse sólo si se dispone de una zona segura; si se visualizan dos “V” invertidas, se recomienda no superar los 60 km. y si se percibe una sola “V”, no se deben sobrepasar los 40 km.

Lluvia: circular con extrema precaución y con las luces bajas encendidas; evitar realizar maniobras de adelantamiento si no es imprescindible; aumentar la distancia de seguridad entre un vehículo y otro; no atravesar los charcos de agua a alta velocidad ya que la presencia de agua disminuye la adherencia de los neumáticos al asfalto.

En caso de fuertes vientos se recomienda conducir más despacio, a una velocidad que permita dominar el vehículo y utilizar una marcha más corta para tener mayor respuesta del motor.

Informar para prevenir

Desde la Agencia Provincial de Seguridad Vial se monitorea en forma permanente el estado de las vías de tránsito, y se detectan así cuáles son las circunstancias de riesgo que se van presentando. De esta manera, los usuarios de las rutas pueden realizar aportes y consultar acerca del estado de las vías utilizando los canales de comunicación de la APSV antes y durante su viaje a través de dispositivos móviles.

Fuente: redseguridadvialsantafe.com

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