Lo que comenzó como una apuesta histórica para mejorar la conectividad del sur de Santa Fe terminó antes de lo previsto. Venado Tuerto se quedó sin vuelos comerciales luego de que la empresa Bogner, liderada por jóvenes empresarios de poco más de 20 años, decidiera suspender sus operaciones en la ruta que conectaba el aeródromo local con el aeropuerto de San Fernando.
La noticia genera un fuerte impacto en el sector productivo y ejecutivo de la región, que veía en esta conexión una herramienta clave para agilizar los viajes de negocios hacia la Capital Federal.
El servicio había sido inaugurado a finales de octubre con gran entusiasmo. La propuesta de Bogner incluía:
Frecuencia: Dos vuelos semanales (lunes y viernes).
Aeronaves: Unidades con capacidad para 8 pasajeros.
Tiempo de viaje: Apenas 45 minutos para cubrir el trayecto hacia Buenos Aires.
Sin embargo, tras poco más de dos meses de actividad, la realidad económica y la baja ocupación de los asientos obligaron a la firma a dar marcha atrás. Según trascendió, el flujo de pasajeros —principalmente corporativo— decayó drásticamente con la llegada del receso de verano y el cierre de año.
Bogner llamó la atención de los medios nacionales no solo por sus rutas, sino por el perfil de sus fundadores. Se trata de un grupo de jóvenes emprendedores que buscaban ocupar un nicho de mercado en ciudades intermedias que no son cubiertas por Aerolíneas Argentinas ni por las grandes low-cost.
Pese a este traspié en Venado Tuerto, la empresa continúa evaluando el mercado, aunque por el momento no hay una fecha estimada para un posible regreso a la pista local.
El Aeródromo de Venado Tuerto, a la espera
La infraestructura del aeródromo municipal "Tomas B. Kenny" había sido acondicionada para recibir estos vuelos, mejorando la sala de espera y los protocolos de seguridad. Ahora, la terminal vuelve a quedar limitada a vuelos sanitarios, privados y a la actividad del aeroclub local.
Para los empresarios y vecinos de la zona, el fin de esta ruta representa un retroceso en la autonomía de transporte, obligándolos nuevamente a depender del transporte terrestre o de los aeropuertos de Rosario o Buenos Aires, lo que implica viajes de entre 4 y 6 horas por ruta.
En el operativo se obtuvieron un hígado y riñones mediante la técnica de asistolia controlada, con tecnología de última generación y una articulación con otros nosocomios.
Vialidad Nacional retomó las tareas de desmalezamiento en la traza que rodea a Rosario. Sin embargo, desde la provincia y el municipio advierten que la falta de iluminación por robos y vandalismo sigue siendo un peligro crítico para miles de conductores.