La ciudad de San Cristóbal se detuvo este martes para brindar el último adiós a Ian, el adolescente de 13 años que perdió la vida el lunes por la mañana tras ser alcanzado por los disparos de un compañero en la Escuela Normal Mariano Moreno. En una jornada marcada por un silencio desgarrador, la comunidad se volcó a las calles para acompañar a una familia destruida por una tragedia sin precedentes en la región.
Desde tempranas horas, el movimiento en la sala velatoria y sus alrededores reflejó el impacto del suceso. Compañeros de escuela de Ian, vestidos con sus uniformes y visiblemente afectados, formaron parte de un cortejo fúnebre que recorrió las calles de la ciudad cabecera del departamento.
El paso del féretro fue recibido con respeto y congoja por comerciantes y vecinos que salieron a las veredas. "No hay palabras para explicar esto, San Cristóbal ya no es la misma", repetían entre lágrimas quienes se acercaron al cementerio local para la inhumación.
Mientras la ciudad despedía a Ian, las autoridades educativas y de salud continúan trabajando en la contención de los estudiantes que presenciaron el ataque. El Ministerio de Educación de Santa Fe mantuvo la suspensión de clases en el establecimiento, mientras equipos de profesionales brindan asistencia psicológica tanto a alumnos como a docentes.
Por su parte, se informó que los otros dos menores heridos en la balacera evolucionan favorablemente en los centros de salud donde fueron derivados, aunque permanecen bajo observación médica y con acompañamiento especializado debido al trauma vivido.
En el plano judicial, la causa que lleva adelante la justicia de menores avanza en la recolección de testimonios. El atacante, un joven de 15 años, permanece bajo custodia en un centro especializado. Los peritajes sobre el arma utilizada —una escopeta ingresada al colegio en la funda de una guitarra— son clave para determinar el entorno de acceso al armamento y las motivaciones del menor.
La tragedia de San Cristóbal ha reabierto a nivel nacional el debate sobre la seguridad en las escuelas, el acceso a las armas y la salud mental adolescente, pero en las calles de la ciudad, hoy solo hubo lugar para el duelo por una vida segada prematuramente.