Se institucionalizó hace un mes y fue bautizada de esta manera porque es la que agrupa a los servicios que se prestan desde hace tiempo en la Unidad Básica de “La Cámpora” y que tiene su fuerte en la oficina de Defensoría del Consumidor que atiende el Dr. Luciano Crosio.
Dicha oficina, en estas últimas semanas, recibió centenares de casos por las multas que provienen de supuestas infracciones detectadas al pasar por el radar de Pueblo Esther. Con la necesidad de la resolución de problemas y la prestación en asesoramiento – que por cierto es gratuito -, muchos vecinos han ido por primera vez al edificio de Belgrano 857 y han quedado satisfechos con la asistencia prestada. Sin embargo, otros tantos todavía desconocen qué tipo de servicios de prestan en este espacio abierto, más allá del partido político al cual uno pueda pertenecer. Y es por ello que los que conforman el grupo intentan seguir rompiendo la grieta y abrirse aún más a la comunidad.
Al respecto, el Dr. Crosio remarcó que desde que comenzó a trabajar en “La Cámpora” en Defensa al Consumidor, las consultas han ido incrementándose y pese a que él va solo dos días a la semana; demás integrantes de la Agrupación están completamente asesorados en cómo proceder ante algunas cuestiones puntuales. Crosio dijo que los reclamos son múltiples, pero que también muchos se acercan para aprender a tramitar las tarjetas SUBE, a que se los oriente en cómo iniciar gestiones on line, a que se les indiqué con qué tipo de documentación tienen que asistir por ejemplo a la ANSES para hacer algún trámite determinado e incluso muchos van por asistencia social (vecinos indocumentados, certificados de discapacidad propios o para familiares o simplemente a pedir ayuda en general).
La hoy llamada “Delegación Vecinal” ha superado incluso a los gestores del proyecto que están apostando a mucho más. Como mencionó Crosio, más que una atención al vecino, se está gestando un gran proyecto de ciudad que, sin ir más lejos, cuenta a la fecha con un representante en el concejo municipal. Los recursos no son quizás los suficientes pero sí lo que sobra son el ímpetu para trabajar de forma voluntaria y bajo un interés común: el bienestar de la comunidad y el tratar de satisfacer la demanda en la necesidad que fuese.