Ante la fuerte crítica realizada por la legislatura local por la falta de inversión en el servicio de agua potable, el Ejecutivo respondió el pedido de informes solicitado dando cuenta de la situación del actual del sistema de extracción del suministro, la cantidad de pozos existentes y justificó la falta de presión en el consumo desmedido.
Por la información oficial remitida, el sistema municipal de provisión de agua potable está constituido por 11 pozos de bombeo directo a red, cada uno con su unidad de desinfección. Si bien advierte que “resulta complejo mantener la estabilización de los valores de presión por la ubicación de los pozos”, se logra mantener en todo el ejido urbano “una presión mínima reglamentada por el Enrees de 7 metros de columna de agua”.
El informe sostiene que las fluctuaciones de presión que generan los reclamos se deben principalmente “al excesivo consumo general y por grandes consumidores como son los lavaderos de autos e industrias, agravado en época estival por la existencia de piletas privadas que son llenadas con agua de red”. También considera que la bajante histórica del Río Paraná afecta la recarga de napas, provocando baja presión del suministro.
En la respuesta no fueron incluidos los resultados bacteriológicos y químicos del servicio de agua, exigidos por el Enress y solicitados por el Concejo local para evaluar los valores de cada pozo y analizar si hay riesgo de que saturación durante la época de verano.
Con el apoyo de todos los bloques, se aprobó una resolución para mantener reuniones clave todos los jueves por la mañana. Advierten que si no se modifica la normativa antes de que venza la prórroga actual, se congelará el ingreso de nuevos loteos en la ciudad.
La iniciativa impulsada por Murina, Serra, Attoresi y Delorenzi busca que todos los expedientes de loteos y edificaciones complejas pasen directamente al Concejo en pleno, eliminando instancias previas que quitaban efectividad al sistema.
Mediante una minuta de comunicación aprobada por unanimidad, los ediles instan al Ejecutivo a buscar los tensores originales de la estructura. Aseguran que engancharlos ahorraría mucho dinero y tiempo, evitando el riesgo de un derrumbe inminente.