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La historia de amor e incondicionalidad entre Eduardo Avendaño y los profesionales que lograron que vuelva a caminar

El hombre de 43 años volvió a dar sus primeros pasos gracias al acompañamiento de Bruno Maroni, German Distéfano y Daniel Morel.

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La historia de Eduardo Avendaño emociona desde el principio. Su fuerza, sus ganas de vivir, el apoyo incondicional de su madre y de los profesionales que lo acompañan están escribiendo un nuevo capítulo lleno de luz y esperanza para un joven que más de una vez estuvo al borde de la muerte.

Eduardo no caminaba ni se levantaba de la cama por su obesidad. Después de años ingresó al Plan Incluir Nacional y un enfermero, un terapista ocupacional y un kinesiólogo armaron un equipo para atenderlo.

Estos profesionales tienen nombre y apellido pero lo que hacen por el hombre de 43 años trasciende cualquier título: Daniel Morel, Germán Distéfano y Bruno Maroni son parte de su familia: “Amigos y hermanos”, así los definió Edu.

Bruno tomó la palabra y se quebró. El nudo en la garganta pone en evidencia su incondicionalidad: “Nos llamaron porque Edu pesaba más de 200 kilos y lo empezamos a ayudar a salir adelante”, contó y se volvió a emocionar cuando recordó la última recaída que lo llevó a estar internado: “Pensábamos que no salía y gracias a Dios está acá”.

“Me emociona porque Isabel está prácticamente sola y estar todo el día con una persona con discapacidad no es fácil”, expresó Maroni quien junto a sus compañeros asisten al hogar de calle Garaghan de lunes a sábados tres veces por semana.

El plantel profesional conoce a Eduardo como nadie, hace más de siete años que lo acompañan y festejan el logro que empezó a caminar otra vez: “Hace dos meses que usa el andador, camina todos los días pero dentro de la casa y en el patio. La idea es que agarre un poco más de fuerza para poder ir a la calle”.

El kinesiólogo abrió el corazón y mencionó que la relación con su paciente no solo le sirve a él para su recuperación sino también a ellos: “Ahí aprendemos a valorar las cosas”, remarcó.

En cuanto a esto, Eduardo se mostró contento por su presente: “Me siento un poco mejor con menos peso, me puedo levantar de la cama, camino con el andador, voy al baño solo”, mencionó sobre el esfuerzo que le está dando tantos resultados.

Para finalizar, el chico agradeció a todos los que lo cuidaron en el Hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez: “Me salvaron la vida”, subrayó. También al Dr. José Luis Murina y al personal de la empresa de emergencias AMAS, a los Bomberos Voluntarios de Arroyo Seco: “Siempre me ayudaron cuando me caía en mi casa”.

“Gracias a mi mamá que la quiero un montón, a Anabella y a los vecinos que me cuidan y me traen comida”, cerró.

Fuente: La Posta Hoy, edición 890

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