El "Club de Lectura", impulsado por Librería Copérnico y la cafetería De Bruno, ya reúne a más de 45 lectores. Con acceso gratuito, descuentos en libros y
debates apasionados, la iniciativa busca consolidar un nuevo centro cultural en la ciudad.
En tiempos donde la inmediatez digital parece dominarlo todo, un grupo de vecinos de Arroyo Seco ha decidido bajar el ritmo, abrir un libro y sentarse a charlar. Lo que
comenzó como un anhelo de años para Sebastián Kuckzer, propietario de Librería Copérnico, hoy es una realidad consolidada gracias a una alianza estratégica con Bruno Ciarallo, dueño de la cafetería De Bruno.
La iniciativa surgió de la necesidad de encontrar un lugar ameno y espacioso para el intercambio intelectual. "Siempre quise arrancar el club, pero no tenía el espacio suficiente en la librería. Por suerte, Bruno me dio el OK desde el primer momento", explica Kuckzer.
El proyecto se terminó de armar con la incorporación de la profesora Maru Duró, quien coordina los debates y guía las lecturas. La respuesta del público superó todas las expectativas: "Pensamos que si éramos 10 iba a estar bien, pero hoy tenemos 45 personas en el grupo y encuentros de hasta 25 asistentes. Es un numerazo", destaca el
librero.
El club no solo destaca por su convocatoria, sino por su propuesta de accesibilidad. La participación es totalmente gratuita y cuenta con beneficios tangibles: los integrantes acceden a descuentos especiales en los libros en Copérnico y reciben un café de cortesía por parte de la casa en De Bruno (Islas Malvinas 175).
Bruno Ciarallo define su visión del local como un incipiente polo artístico: "La idea es hacerlo lo más centro cultural posible. Además del café, me centro en el arte, la poesía y la música. Estoy hablando para que algunos días haya gente que haga uñas, que puedan hacerse peinados. Queremos que se den charlas educativas y que la gente pueda venir a disfrutar de algo distinto".
El club ya ha transitado por obras desafiantes como La uruguaya de Pedro Mairal y el clásico de ciencia ficción Un mundo feliz de Aldous Huxley. Según los organizadores, uno de los mayores valores es el cruce generacional: jóvenes desde los 15 años comparten mesa con adultos mayores, generando debates donde la diferencia de edad enriquece la perspectiva sobre los textos.
Para asegurar la participación de todos, la selección de los libros se realiza bajo criterios específicos: que sean aptos para todo público, que no tengan un tinte político
partidario y que haya disponibilidad física en las editoriales para quienes prefieren el papel.
Actualmente, el grupo se encuentra desglosando la novela japonesa "Antes de que se enfríe el café", de Toshikazu Kawaguchi. Los encuentros se realizan cada 15 días, los días jueves. La próxima reunión está programada para el jueves 22 de febrero, donde se debatirán los primeros dos capítulos de la obra.
El club permanece abierto a nuevos integrantes de todas las edades. Los interesados pueden contactarse a través de las redes sociales de Librería Copérnico (Instagram o Facebook) o acercarse directamente al local de De Bruno.
"Esto lo hago para incentivar la lectura y generar un grupo unido de lectores que se conozcan. Ver que cada vez se suma más gente me llena de orgullo", concluye Kuckzer. En un rincón de Arroyo Seco, el aroma al café y el sonido de las páginas al pasar parecen haber encontrado su lugar en el mundo.
La secretaría de Cultura, Deportes y Educación de la gestión municipal comunicó la realización de una nueva edición de Verano Con Música que de nueva no tiene nada: Otra vez sin artistas de renombre provincial y/o nacional y sólo cuatro bandas, todas locales. A priori, informaron que el número musical reconocido iría en Carnaval, pero, para eso habría que esperar...¿Cuándo se la van a jugar?
La novedosa actividad comenzará la próxima semana en el centro cultural "José Hernández", y agrupará a niños de entre 7 y 12 años. Hay cupos limitados y, para algunos casos, tendrá costo.