Tras el Mundial de este año, cobra fuerza un proyecto integral que involucra a la dirigencia rojinegra, autoridades locales y la AFA. Aunque reina el hermetismo, en el Parque Independencia ya se habla de una hoja de ruta para el regreso del "10".
El rumor que siempre sobrevoló Rosario parece estar tomando una forma más concreta que nunca. Tras años de especulaciones y deseos compartidos por los hinchas, la posibilidad de que Lionel Messi vista la camiseta de Newell’s Old Boys ha dejado de ser una mera ilusión para convertirse en un proyecto con horizonte definido: el primer semestre de 2027.
Fuentes vinculadas a la dirigencia leprosa y al entorno del capitán argentino confirmaron que existe un plan de trabajo a largo plazo. Si bien desde el club piden cautela y recalcan que no hay un "anuncio inminente" ni compromisos contractuales firmados, el objetivo está claro: el regreso de Leo se daría después del Mundial de este año (Estados Unidos, México y Canadá 2026).
Lo que distingue a esta nueva avanzada es su magnitud. No se trata solo de un acuerdo entre un club y un jugador, sino de una estructura que involucra a múltiples actores:
La dirigencia de Newell’s: Trabajan en la fase de planificación para recibir al astro a sus 39 años.
Autoridades gubernamentales: El plan contempla la participación de Rosario, Funes (donde Messi tiene su residencia familiar) y la provincia de Santa Fe para garantizar la logística y seguridad.
La AFA: Con el aval de Claudio "Chiqui" Tapia, el fútbol argentino se prepara para un impacto global sin precedentes.
El periodista Luis Ricossa, en su programa Zapping Sport, fue uno de los que dio el puntapié inicial a esta información: “Viene después del Mundial, pero no puedo asegurar que sea en 2026. Puede ser en 2027. Alguien cercano dijo que no lo molesten más, pero que viene después del Mundial”, afirmó con contundencia.
Mientras tanto, Messi continúa brillando en el Inter Miami, donde tiene contrato vigente hasta finales de 2028. Tras liderar al equipo estadounidense a sus primeros títulos históricos (Leagues Cup 2023 y Supporters' Shield 2024) y ser elegido el MVP de la MLS, el rosarino sigue demostrando que su vigencia deportiva está intacta.
Un factor clave en esta decisión es el arraigo familiar. Cada vez que Lionel regresa al país, se asienta en su casa de Funes junto a Antonela Roccuzzo y sus hijos. Ese entorno de tranquilidad y cercanía con sus afectos es el pilar fundamental que sostiene la esperanza de que, finalmente, el "10" se dé el gusto de jugar profesionalmente en el "Coloso" Marcelo Bielsa.
Por ahora, el hermetismo es la regla, pero las piezas del rompecabezas empiezan a encajar. El 2027 aparece en el calendario como el año en que la ciudad de Rosario podría volver a ver a su hijo pródigo cumpliendo el último gran sueño de su carrera.