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Fighiera: Reabrió el histórico almacén de la familia Lantermo

El negocio sufrió un gran incendio el año pasado.

El negocio sufrió un gran incendio el año pasado.

Se trata del negocio ubicado en San Martín al 800 que tiene más de cien años en el pueblo y que fue destruido en su totalidad, en mayo del año pasado, por un incendio provocado por previamente ingresaron a robar. Las pérdidas fueron totales; pero lo que la familia no perdió nunca, fueron las ganas de continuar peleándola y así, días atrás reabrieron sus puertas.

Cualquiera que entra por estos días al negocio se va a encontrar con hermosas estanterías blancas, muchas mercaderías bien ordenadas y separadas por rubro y un gran mostrador desde donde atiende el patrimonio de Primo y Gladiz; quienes con una sonrisa reciben a cada cliente, anotan lo que cada vecino les compra y hacen las cuentas sin calculadora. Pero lo que pocos pueden creer es que ese lugar, hace nueve meses atrás, fue destruido en su totalidad por un enorme incendio.

En 1908 abrió sus puertas como un almacén de ramos generales en un Fighiera cuya demografía era muy diferente a la de hoy. Era la inversión de un hombre que cerraba una panadería en Arroyo Seco y decidió iniciar su comercio en el pueblo. Así lo menciona, Marcelo Lantermo, nieto de aquel fundador y hoy tercera generación a cargo del mismo: “el frente es el mismo, lo abrió mi abuelo con una panadería porque atrás están los hornos y adelante había un surtidos para despacho de combustible” – sumó.

Por la década del 60’, el negocio pasó a tener un cubro más de minimercado ya con la responsabilidad de Primo y Gladiz, los papás de Marcelo, y que hasta hoy siguen atendiendo al público. Pero un duro momento les tocó vivir como familia cuando a mediados de mayo del año pasado, unos delincuentes ingresan al local y no conformes con llevarse bebidas, terminan provocando un incendio que alcanzó a todo el local.

“Se empezó de nuevo. La pérdida fue total porque se perdió todo” – cuenta Marcelo; “mi idea era abrirlo en marzo pero mis padres no veían la hora de que se abra porque ahí está su vida, no querían quedarse en casa y querían estar allí atendiendo. Tuvimos que rehacer los dos locales del frente y aunque le faltan cosas, decidimos abrirlo nuevamente” – menciona contando que sumado a las pérdidas se encontraron con un problema de trámites por lo que no pudieron cobrar ningún seguro.

“Fue duro y cuesta. Y no contamos con nadie desde lo políticos pese a que tire cartas por todos lados. Eran deudas y empezar de cero”- manifiesta volviendo a recordar que tenía certezas de quiénes habían sido los autores del robo e incendio; “porque nos venían robando anteriormente y siempre se llevaban botellas de alcohol. Nosotros pensábamos solo en trabajar y nunca pensamos que iban a hacer lo que hicieron; porque hicieron mucho daño.”

El 13 de mayo, a las 3:45 horas personal de Bomberos Voluntarios de Arroyo Seco es alertado por un incendio de gran magnitud en la vecina localidad sobre la Avenida principal. En el lugar trabajaron además Bomberos de Pavón y el testimonio en esos momentos de sus propietarios, eran haber encontrado las rejas levantadas con detalles de que todo había sido provocado por malvivientes: “pero nunca tuvimos respuesta desde la Justicia y no se avanzó en nada con la investigación. Eso es lo que nos generó una impotencia total” – cuenta.

El fuego destruyó la mercadería, estantes, utencillos, papeles, inmobiliario, computadora y gran parte de la estructura interior del local que aun preserva sí, la fachada desde sus orígenes. “Me levanto cada mañana y me hago terapia a mí mismo para salir a laburar” – manifesta Marcelo nuevamente enfatizando que la familia volvió a levantarse con la reapertura del negocio cuya historia la escribieron en primera persona. “No contábamos con apoyo de nadie y solo tuvimos que tener la fortaleza para volver a comenzar y arrancar al día siguiente desde cero.”

Y así mismo, enfatizó en el espíritu de su papá que con 93 años y su mamá aun siguen atendiendo al público mientras el se ocupa de lo administrativo. “No hay forma de tenerlos quietos. Mi viejo es maneja de diez con los números, no toma medicación, es muy inteligente y hace todas las sumas en un papel. Y son felices allí, atendiendo.”

Fuente: La Posta Hoy

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