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El manejo de la pandemia

Se enfermó de coronavirus con toda su familia y hoy fue uno de los primeros en vacunarse con la vacuna rusa

Federico Fiorilli, coordinador de terapia intensiva de un hospital de Rosario, agradeció recibir la Sputnik V. Las historias de otros profesionales de Salud que ya se vacunaron.

El médico Federico Fiorilli fue uno los primeros cinco profesionales la salud en recibir vacuna contra el coronavirus Hospital Centenario de Rosario. Foto Juan José García

El médico Federico Fiorilli fue uno los primeros cinco profesionales la salud en recibir vacuna contra el coronavirus Hospital Centenario de Rosario. Foto Juan José García

“Gracias por protegernos”, expresó Federico Fiorilli en el patio del Hospital Centenario, donde trabajó a lo largo de toda la pandemia. Así se expresó uno de los primeros cinco profesionales vacunados contra el coronavirus en Rosario.

El coordinador de terapia intensiva del hospital provincial lleva 20 años de carrera y trabaja con unas 130 personas entre médicos y enfermeras, incluyendo el sector intermedio. En septiembre contrajo la enfermedad al igual que su esposa y sus tres hijos de 11, 9 y 4 años. Al mes siguiente llegó el pico de casos que se prolongó hasta mediados de noviembre y también los días de mayor estrés por la gran cantidad de internaciones.

Nacido en Arroyo Seco, unos 30 kilómetros al sur de Rosario, Fiorilli recordó que fue “complicado” lidiar con el Covid-19 en casa más allá de que todos tuvieron síntomas leves. Ahora piensa que la vacuna implica “un alivio muy grande”, pero advierte que “los cuidados se deben mantener igual”.

“Esto nos va a dar protección ante lo que venga en poco tiempo, es casi una seguridad que vamos a tener un rebrote”, enfatizó el terapista de 47 años. A su vez, aseveró que entre sus compañeros de trabajo no hay ningún tipo de reparos ni objeciones sobre el uso de la Sputnik V, incluso entre los más jóvenes. En este sentido, afirma que “el 100% se quiere vacunar” y también hay gente de 60 años que espera poder recibir sus dosis para evitar la infección.

"Mis colegas y yo sentimos alegría"

En Bariloche, el médico internista Juan Pablo Sotile (53) tiene una palabra para explicar lo que sintió al recibir la vacuna contra el Covid-19: “Alegría”.

“Mis colegas y yo sentimos alegría. Si los vieras cuando se vacunaban te sorprendería. Lo sentimos como una ayuda después de muchos meses trabajo, con la Terapia Intensiva desbordada. Porque la vacuna representa esperanza, asistencia a la comunidad, más allá de la situación económica y de la política partidaria que se ha metido solo a hacer ruido”, le dice a Clarín Sotile, un profesional con más de 30 años en su especialidad y graduado en la Universidad Nacional de La Plata.

En el área de Terapia Intensiva del hospital zonal Ramón Carrillo de Bariloche se vacunaron el 99% de los profesionales. “El virus tiene una alta mortalidad en la terapia intensiva y no solo afecta a los adultos mayores sino que también en las personas jóvenes tiene una excesiva mortalidad. Me permito pensar en la polio, en la alegría que tuvieron aquellos padres de poder cuidar a sus hijos. Bueno, esto es igual, es un momento de alegría. Una oportunidad”, subraya.

En Bariloche los números son todavía preocupantes. El último registro indica 1.073 casos activos y un total de 115 muertes por la enfermedad desde que comenzó la pandemia.

“La vacuna es una posibilidad de no enfermar de forma grave, te previene de eso, pero las medidas de cuidado deben mantenerse porque este virus va a seguir estando un par de años hasta la inmunidad. Hay que seguir con los barbijos y las limitaciones en los grupos”, advierte el médico.

“Es muy valorable de parte del gobierno nacional esta gestión. Cuando escucho a funcionarios del gobierno pasado criticando esto, siento que hacen ruido. Durante su periodo no hicieron nada y ahora es lo que les queda. La política partidaria se mete en esto cuando tendríamos que hablar de políticas sanitarias”, reclama el profesional.

"Lloré por el estrés que nos provocaban los brotes"

"¿Me quito la camisa?", preguntó en la fila el infectólogo Juan Manuel Orlando, quien a diferencia de la sus compañeros que vestían ambo de quirófano, había venido de sport elegante, pantalón, zapatos y camisa a cuadros. El médico, de 53 años, Integró el grupo selecto de 20 primeros trabajadores de la salud que recibieron la vacuna Sputnik V contra el coronavirus en el hospital público Luis Lagomaggiore de la ciudad de Mendoza.

El clima social era festivo. de alivio, en el hospital, uno de los más golpeados de la pandemia en Mendoza, que llegó a tener en septiembre todas sus camas colapsadas. "Vivimos mucha tensión, no la hemos pasado muy bien", admite Orlando, mientras se quita una manga de la camisa y la enfermera Alejandra Castro le coloca la vacuna. Respira profundo, achina los ojos y asoma una sonrisa debajo de su barbijo.

En la misma sala de vacunación, que está decorada con imágenes de Mafalda la creación del querido Quino, fueron vacunados la ministra de Salud de Mendoza, Ana María Nadal y el subsecretario de Salud, Oscar Sagás. "Es un paso más para la lucha contra el Covid-19, esperamos tener más disponibilidad de vacunas”, dijo la ministra. Y reconoció que hay personal médico que no quiere vacunarse: “La adhesión es disímil, en algunos hospitales hay más o menos personal que accede de modo voluntario", en referencia a los cuestionamientos que perduran en la vacuna rusa.

"Lloré por el estrés que nos provocaban los brotes del Covid. estuvimos sobrepasados", dice el infectólogo Orlando, que está casado y tiene dos hijos. Está convencido de que la Sputnik V dará buenos resultados: "Tiene una eficacia superior al 90%, como las otras vacunas que han sido aprobadas".

La enfermera Yésica Garro (35), del servicio Covid del Lagomaggiore, estuvo en la primera línea de combate con el virus. Confiesa que el peor momento fue haberse infectado, aunque sin complicaciones: "El tener que estar aislada, fue horrible". Y sobre lo que ocurre con buena parte de los profesionales de salud que es crítico a esta vacuna (el gremio Ampros planteó las dudas), cuenta: "Hay mucho personal de salud que no quiere vacunarse. Tal vez por las reacciones que genera la vacuna o por no volver a enfermarse".

En 21 días los médicos y enfermeros voluntarios volverán a verse para la segunda dosis. Mientras tanto, la ministra Nadal pidió "no relajar" los controles de cuidado individual. “Me da la sensación de que pensamos que la pandemia pasó. No pasó, estamos en una pausa epidemiológica. Mantengamos los cuidados ”, dijo la funcionaria.

"El 98% del personal aceptó aplicársela"

La médica Marta Ruiz, directora del Hospital Fátima, en Posadas, admitió que sintió un enorme alivio por la llegada de la inmunización para el temido Covid 19. Es que por el hospital que conduce ya pasaron más de cien pacientes con coronavirus, entre ellos un sobrino que no pudo sobreponerse al virus que puso en jaque al mundo.

Ruiz contó que “en esta primera etapa se vacunó a todo el personal de terapia intensiva y a los trabajadores que están en contacto con los pacientes covid. Son los que están en la primera línea de combate contra el virus”. Fueron 75 los trabajadores que recibieron la primera dosis de la vacuna rusa, incluida ella. El 50% restante del plantel -incluidos los de maestranza- serán inoculados cuando llegue una nueva partida de vacunas, la próxima semana. Es que a Misiones sólo arribaron este lunes 2.225 dosis de las 5.200 comprometidas.

“Desde el primer día de la pandemia fuimos el hospital de referencia para Covid en Misiones. Nosotros estamos acostumbrados a tratar muchas enfermedades graves, pero esto fue totalmente diferente porque generó mucha angustia, temor de contagiarse y contagiar a nuestras familias”, admitió la médica, que es madre de dos chicos de ocho y 16 años.

“Nosotros no tuvimos a ningún trabajador contagiado, pero la angustia estaba igual, y por eso decidimos trabajar en equipo con la gente de salud mental. En todos estos meses fue clave el apoyo de los psicólogos y psiquiatras, tanto al personal como a los pacientes porque había mucho temor a morir por el virus o a contagiar. La contención de todos fue algo fundamental”, agregó.

Sobre la vacuna rusa dijo que “hubo buena recepción por parte del personal: el 98% aceptó aplicársela”. Sólo dos médicos de consultorios externos que son mayores de 60 años quedaron excluidos, y dos mujeres porque están en el período de amamantamiento.

“En todos estos meses de pandemia hubo testeos aleatorios entre el personal de primera línea y también fuimos parte del ensayo clínico con ivermectina. Gracias a Dios no tuvimos contagios”, dice aliviada.

La internación de su sobrino, un paciente de alto riesgo por comorbilidades, puso a prueba su templanza. “Estuvo 17 días internado y no pudo superar la enfermedad. Fue el costado más duro de la pandemia que me tocó vivir”, se sincera. “Esta situación puso a prueba mi espíritu como médica y como persona”, contó.

En el Hospital Fátima atendieron a más de un centenar de pacientes con coronavirus y una decena perdió la batalla contra el virus pese al esfuerzo de todos.

Ruiz sabe que lo peor todavía está por llegar. Es que en Posadas los casos de coronavirus no paran de crecer. En menos de un mes, se pasó de un promedio de tres contagios diarios a casi 30 y con un nivel de testeo bajísimo.

Lucas Aranda, Claudio Andrade, Roxana Badaloni y Ernesto Azarkevich

Corresponsalías Rosario, Bariloche, Mendoza y Posadas

AS

Fuente: Clarin

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