El abogado del padre de Ángeles Rawson dijo hoy que el juez que investiga el homicidio de la adolescente citó de urgencia a todos los vecinos del edificio de Palermo donde vivía la víctima, tras la aparición de un testigo que aportó datos de importancia.
Buenos Aires.- En el marco de la causa por el crimen de Ángeles Rawson, el juez Javier Ríos tomó en la noche del miércoles una medida que sorprendió a todos y alteró -todavía más- el edificio de Ravignani 2360, donde vivía la víctima y donde se desempeña el portero Jorge Mangeri, único imputado por el asesinato: citó a declarar a todos los vecinos. ¿Por qué? La respuesta la aportó, a medias, el abogado del padre de la adolescente asesinada, Pablo Lanusse: una persona le entregó un dato sobre lo ocurrido el 10 de junio, día en que desapareció la joven, y el letrado le transmitió la información al magistrado, que inmediatamente dispuso la ronda de testimoniales que terminó pasadas las 8 de esta mañana.
La pregunta es: ¿Qué le dijo esa persona, que podría constituir un testigo clave, al abogado de Franklin rawson?
Lanusse no despejó esa duda, que ahora se ubica en el centro de la escena. "Es una información que yo traje, que me acercó una persona; llegó a mi conocimiento en la tarde ayer (por el miércoles) y se la puse en conocimiento al señor juez", comentó el abogado, y apenas dio la siguiente pista: "Es sobre lo que habría ocurrido el 10 de junio".
En la noche del miércoles, el juez Ríos citó a declarar a todos los vecinos del edificio de Ravignani 2360.
El operativo incluyó a medio centenar de efectivos de la división Criminalística y a la Superintendencia de Investigaciones de la Metropolitana, quienes llegaron al lugar en furgones y autos de civil.
Los vecinos fueron trasladados en combis a los Tribunales, donde el magistrado les tomó declaración testimonial.
El lunes pasado, las pericias forences complicaron aún más la situación de Mangeri ya que se encontró restos de piel bajo las uñas del cadáver de Ángeles Rawson, cuyo ADN se corresponde con el del portero.
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