Gendarmería tomará además el control de las calles de Villa Gobernador Gálvez y Prefectura hará lo propio en Pérez y Baigorria. La misión es pacificar el territorio. La policía provincial se replegará hacia sectores menos problemáticos.
Rosario.- Autoridades del Ministerio de Seguridad de la provincia, del municipio, fuerzas federales y la policía santafesina determinaron ayer que los 20 barrios más conflictivos de la ciudad serán patrullados por Gendarmería y Prefectura, al tiempo que la policía provincial se replegará hacia sectores menos problemáticos. "Se trata de marcar prioridades para lograr pacificar los barrios y particularmente los lugares de venta de drogas", remarcó el ministro de Seguridad, Raúl Lamberto.
Rastrillajes, operativos conjuntos y denuncias a la Justicia serán las principales acciones que llevarán adelante los más de 1.500 efectivos federales de Gendarmería y Prefectura, y la policía provincial, todos bajo el mando de Omar Pereira, responsable de la Gendarmería en Rosario.
Si bien el trabajo será conjunto, Lamberto indicó que "en los barrios más violentos se priorizará la presencia de los federales, mientras que los efectivos policiales se redistribuirán en zonas de menor conflictividad".
Todos coincidieron en que la presencia de las fuerzas federales en Rosario "no tiene plazos". El titular de Gendarmería indicó que actualmente se está desarrollando "una primera etapa y se irá avanzando de acuerdo a los resultados", y recalcó que "los planes son dinámicos y se adecuan a las realidades".
Pautas. Los puntos de la ciudad identificados como los de mayor conflictividad y que resultan prioritarios abarcan 20 barrios que, según indicó el ministro de Seguridad, "son los sectores identificados como de alto impacto de violencia en Rosario, a los que se suman cuatro de Villa Gobernador Gálvez y los puntos de ventas de drogas en ciudades aledañas como Pérez y Baigorria".
Sobre ese mapa, ayer comenzaron a "establecerse las primeras pautas de coordinación y de trabajo conjunto que se llevará adelante en los próximos meses", indicó el funcionario.
En ese sentido, el comandante de Gendarmería señaló que "se está ajustando la asignación de sectores" y planteó que "el rastrillaje y el recorrido de los barrios es la actividad básica" que desarrollarán, siempre coordinadamente con los organismos provinciales, aunque indicó también que "la inteligencia es permanente y la información que surja se volcará a la Justicia".
Sobre los 110 puntos de venta de drogas que aún resta abordar del total de 200 que la provincia ya presentó al Ministerio de Seguridad de la Nación y a la Justicia Federal, Lamberto recalcó que "la mecánica seguirá siendo que cada búnker que se identifique, se judicializará", e hizo hincapié en que es "información que se actualiza en forma periódica, porque hay mucha movilidad". Las acciones se articularán desde el centro operativo instalado en el Destacamento Móvil 2 de Gendarmería.
Por su parte, el jefe de la Unidad Regional II de Policía, José Luis Amaya, destacó que el desembarco de fuerzas federales el miércoles pasado fue el resultado de más de dos meses de trabajo donde "gran parte de la inteligencia previa fue hecha por la Policía de Santa Fe".
En tal sentido, indicó que los efectivos provinciales "acompañarán a las fuerzas federales en sectores conflictivos, ya que muchas veces no conocen acabadamente los territorios" y explicó que paralelamente "continuarán con el trabajo que se viene haciendo de patrullajes preventivos y represión del delito en sectores de menor violencia, y en el resto de la ciudad".
Por ahora la presencia de las fuerzas federales no tiene fecha de vencimiento. La idea es que se extienda en el tiempo.
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