Lo determinó el fiscal de Derechos Humanos de la provincia, Gustavo Vilar Rey. Quedaron imputados por "severidades y vejaciones agravadas".
Salta.- El fiscal de Derechos Humanos de Salta, Gustavo Vilar Rey, mandó hoy a detener a 13 policías (entre ellos dos personal femenino) pertenecientes a la División de Seguridad Urbana, que en la madrugada del martes 21 de abril propinaron “una feroz agresión” a un muchacho en la puerta del concurrido boliche “Pecas”, ubicado en inmediaciones del Cementerio de la Santa Cruz, al este de la ciudad. Vilar Rey imputó lo actuado por los policías, como “severidades y vejaciones agravadas”.
El fiscal solicitó las inmediatas detenciones ante la denuncia del propio damnificado, Víctor Alfonso Sandoval, cuyo relato fue corroborado a través de las filmaciones de distintas cámaras de seguridad ubicadas en la zona. Las imágenes, a las que se tuvo acceso a pedido del fiscal Vilar Rey, fueron realizadas por al Centro de Monitoreo del 911, pero aún no fueron difundidas a los medios de comunicación.
Sandoval le contó al fiscal que fue sacado del boliche por personal de seguridad privada, que consideró que estaba "en estado de ebriedad". Ya en la playa de estacionamiento, se animó a reclamar por su campera que estaba en el guardarropa del bailable.
Tras pedir por su campera, “en respuesta –dice el informe de la fiscalía al que tuvo acceso Clarín-, los policías comenzaron a castigar a Sandoval con golpes de puños hasta sacarlo a la vereda, donde volvieron a atacarlo”.
Según el informe del fiscal, “además de golpes de puños y puntapiés, los uniformados atacaron al joven con gas pimienta, golpes con sus tonfas (bastón policial) y disparos con posta de pintura. A causa de ello, Sandoval resultó con escoriaciones múltiples y una profunda herida cortante en el cuero cabelludo”.
Sandoval, quien apenas podía mantenerse en pie a raíz de la paliza recibida, “se quedó en la vereda a la espera de que se le pasara el efecto del gas pimienta” dice el informe. En las imágenes de las cámaras de seguridad, se ve que otros jóvenes se acercan sin intervenir, pero uno de ellos encaró para pelear mano a mano con Sandoval, y este último comenzó a defenderse.
El informe de la fiscalía afirma que “aunque en las imágenes se puede apreciar que algunos jóvenes se acercaron a ayudarlo, nadie hizo más que eso. Incluso uno de esos supuestos interesados, aprovechó y también golpeó al joven, quien reaccionó e intentó defenderse. Cuando eso sucedió, los policías regresaron y volvieron a agredir salvajemente” a Sandoval.
Abatido por la golpiza, el gas pimienta y los disparos recibidos a corta distancia con las postas de pintura en el cuerpo, Sandoval se dirigió hacia la Terminal de Ómnibus. Ahí fue alcanzado por “el sujeto que lo agredió junto con los policías”.
Como si fuera poco, “para su desgracia –sigue el informe-, en esos momentos, los mismos uniformados, que lo venían siguiendo, aparecieron nuevamente y volvieron a golpearlo. Esta vez, los policías le causaron una grave herida en la cabeza, así que optaron por subirlo a una de las camionetas, tras lo cual lo trasladaron hasta la Central de Policía, y luego al centro de contraventores, donde quedó demorado”.
Tras la denuncia de Sandoval, la fiscalía comenzó a investigar lo sucedido en busca de identificar a los policías, por lo que Vilar Rey, citó a varios jefes de distintas dependencias, hasta que finalmente, y con las contundentes imágenes, se dio con identidad de los policías.
“Se trata –concluye el informe- de los sargentos José Gómez, Oscar Dagún, Ruperto Quipildor y Hugo Méndez; los suboficiales Federico Calamaro y Héctor Martínez, el cabo Carlos Pineda y los agentes Ignacio Guarache, Diego Quiroga, Verónica Cari, Elio Díaz, Belén Rodríguez y Daniel Osores.
Como consecuencia del accionar policial, “delito cometido y calificado como severidades y vejaciones agravadas, la fiscalía solicitó al Juzgado de Garantías 1, a cargo de la jueza Aida Zunino, la detención de los trece policías perteneciente a la División de Seguridad Urbana”.
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