Un joven de 27 años que cometió un crimen el pasado 29 de mayo en Rosario fue identificado y detenido gracias a una autofoto que se tomó en un hospital luego de haber protagonizado un accidente en moto.
Rosario.- Victor Alfredo A. era intensamente buscado desde mayo de este año, acusado de participar en el crimen de Emanuel Diego Miño, un chico de 18 años que recibió 14 disparos luego de que se lo apuntara erróneamente como un ladrón.
Víctor Alfredo se encontraba internado en el Hospital de Emergencias cuando decidió sacarse una selfie y subirla a su perfil de Facebook. Eso es lo que permitió a la Justicia dar con el paradero del joven de 27 años.
El sábado pasado Víctor A. protagonizó un accidente de tránsito cuando iba en una moto y fue embestido por un automovilista. A raíz de las lesiones que sufrió fue internado en el Heca y allí "se sacó una selfie y la subió a su perfil de Facebook", informó el fiscal Adrián Spelta.
Este jueves, en una audiencia imputativa presidida por el juez Gonzalo López Quintana, Víctor A. afirmó que el día del homicidio de Miño no estaba en el lugar del hecho sino "en la pizzería de un amigo, en Dorrego al 1000".
Tras la declaración del imputado, el fiscal Spelta requirió la prisión preventiva y el abogado Jorge Bedouret, en representación de los familiares de Miño, adhirió a esa petición. A su vez su defensor Marcelo Argenti requirió la libertad de su cliente, pero el juez López Quintana se inclinó por dictar la prisión preventiva sin plazo.
Miño fue asesinado el 29 de mayo pasado en Camino de las Carretas (prolongación de Urquiza, al oeste de Wilde) al 800, en el barrio Gráfico de Rosario.
La declaración de joven testigo de los hechos del 9 de mayo aportó una nueva hipótesis sobre el crimen del joven baigorriense: aseguró que la víctima dijo haber participado del asesinato de Antonio "Tofu" Hereñú y que esa confesión desató una reacción que terminó en una persecución y un homicidio a puñaladas en una zona de monte de Capitán Bermúdez
El proyectil fue encontrado por un alumno en un salón de la institución ubicada sobre calle Corrientes.
El agente fue reconocido por empleados de un bar de la Terminal Mariano Moreno cuando regresó al mismo local donde había quedado filmado sustrayendo un teléfono dos semanas atrás.