Liliana, la titular de un hogar para adultos mayores de zona norte, negó que existan irregularidades en el hogar tal como señaló un una mujer que trabajaba en el lugar. "Estoy muy tranquila, sé el trabajo que hago", se defendió
Rosario.- Liliana, la dueña del geriátrico de calle Ibarlucea al 1300, se refirió este miércoles a las denuncias que hizo una ex empleada sobre el supuesto funcionamiento irregular del hogar para adultos mayores.
Claudia, una mujer que trabajaba en el lugar, dijo el martes a Radio 2 que los abuelos alojados padecían la falta de higiene, sobremedicación y malos tratos. También expresó que cuando presentó la denuncia la echaron.
La titular del geriátrico dio otra versión en diálogo con el periodista Fernando Carrafiello. “Yo tengo paz y estoy muy tranquila porque sé el trabajo que hago. Tenemos una trayectoria, nos mandan abuelos del Pami. Somos recomendados. Y no me jacto porque la gloria es de Dios. Somos seres humanos y nos equivocamos, sólo Dios no se equivoca”, dijo la mujer luego de las denuncias.
“Nosotros estamos acostumbrados a trabajar ordenadamente, tengo profesionales y las habilitaciones de provincia y municipio”, agregó.
“Jamás hay olor a orín, no tenemos ni un pañal. Vengan a ver, pregunten en el barrio”, pidió la dueña del geriátrico.
Además, apuntó contra su ex empleada: “Se ve que esa chica está emocionalmente mal. Y cuando uno está mal, todo lo demás lo ve mal”.
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El episodio tuvo lugar el domingo, cuando la Guardia del Hospital Fermín Salaberry atendió a siete personas, entre ellas menores, con lesiones de distinta gravedad. Una de las víctimas es un bañista que perdió parte de un dedo