La problemática del agua potable en barrio Doña Pepa volvió a estar en agenda esta semana tras un nuevo encuentro entre vecinos, concejales y funcionarios del Ejecutivo municipal. Fue la tercera reunión convocada para analizar la baja presión y los cortes que afectan a las familias, muchas de las cuales quedan directamente sin suministro en distintos momentos del día.
Luego del intercambio, el secretario de Obras Públicas, Cristian Rojas, explicó que la solución técnica está avanzada, pero su ejecución depende de una autorización nacional que aún no ha sido otorgada.
El punto clave es el cruce de una cañería por debajo de las vías del ferrocarril, un sector que pertenece a jurisdicción nacional. Si bien el paso bajo la Ruta 21 ya fue realizado, resta completar el cruce bajo las vías, para lo cual se requiere la aprobación de Trenes Argentinos.
Desde ese organismo se exige la presentación de un expediente técnico de gran volumen, seguros específicos y el pago de un canon cercano a los 3.000 dólares para habilitar la intervención. Debido a la complejidad del trámite y la falta de recursos técnicos suficientes en el municipio para completarlo en corto plazo, se optó por contratar una empresa privada que se encargará de finalizar la documentación. El plazo estimado para culminar este proceso es de entre tres y cuatro meses.
Según detalló el funcionario, la bomba ya se encuentra en funcionamiento y la cañería prácticamente concluida, por lo que una vez obtenida la autorización el enlace podría ejecutarse rápidamente. No obstante, hasta que se destrabe el trámite, el barrio continuará dependiendo de una red que también abastece a otros sectores que crecieron en los últimos años, lo que redujo la presión disponible.
Además, estudios realizados en la zona oeste de las vías descartaron la posibilidad de nuevas perforaciones aptas para consumo humano, lo que limita las alternativas inmediatas. En este contexto, desde el Ejecutivo se analiza reforzar el abastecimiento con camiones cisterna en determinados días, tal como se implementa en otros puntos de la ciudad, para cubrir usos no potables.
Respecto a la eventual declaración de emergencia hídrica, se indicó que la medida no modificaría los tiempos administrativos ni facilitaría la aprobación nacional requerida.
Mientras avanzan las gestiones, los vecinos deberán continuar afrontando las dificultades del servicio, a la espera de que la autorización permita concretar la obra y normalizar definitivamente el suministro en el barrio.
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Vecinos del barrio expresaron su decepción ante la falta de mantenimiento y la ausencia de respuestas por parte del Intendente. Aseguran que deben pagar de su bolsillo servicios básicos como el corte de pasto mientras los proyectos en el Concejo Deliberante permanecen cajoneados.