La esquina se ha transformado en un basural a cielo abierto ante la falta de contenedores. Los vecinos denuncian que el panorama es desolador y se suma al conflicto por los efluentes de la ex planta Versalles.
Lo que debería ser una zona de tránsito fluido en las inmediaciones de Ruta 21 y calle María Passoni, hoy es un punto crítico de contaminación. Vecinos de las inmediaciones se comunicaron con Extremo Diario para denunciar la alarmante acumulación de residuos en dicha intersección, un problema que crece día a día sin solución oficial.
En una recorrida por la zona, se pudo constatar que no existen contenedores de residuos ni infraestructura adecuada para el desecho de bolsas de residuos domiciliarios. Ante esta carencia, los desperdicios terminan amontonados en la vía pública, generando un foco infeccioso que atrae alimañas y potencia la degradación del barrio.
Un combo ambiental peligroso
Este "microbasural" no es el único padecimiento de los vecinos. Según los testimonios recolectados, el aire en el sector es muchas veces "irrespirable". La combinación de los residuos en descomposición con los fuertes olores —que la comunidad atribuye a la actividad de la planta ex Versalles— conforma un panorama sanitario preocupante.
"No se aguanta más, ni de día ni de noche. Es una mezcla de olor a podrido con la mugre que se junta porque no hay dónde tirar la basura", relató una vecina que filmó el lugar para visibilizar el reclamo.
Con el apoyo de todos los bloques, se aprobó una resolución para mantener reuniones clave todos los jueves por la mañana. Advierten que si no se modifica la normativa antes de que venza la prórroga actual, se congelará el ingreso de nuevos loteos en la ciudad.
La iniciativa impulsada por Murina, Serra, Attoresi y Delorenzi busca que todos los expedientes de loteos y edificaciones complejas pasen directamente al Concejo en pleno, eliminando instancias previas que quitaban efectividad al sistema.
Mediante una minuta de comunicación aprobada por unanimidad, los ediles instan al Ejecutivo a buscar los tensores originales de la estructura. Aseguran que engancharlos ahorraría mucho dinero y tiempo, evitando el riesgo de un derrumbe inminente.