Sindicatos y empresarios acordaron que el incremento sea en cuatro tramos: 18% en abril, 10% en junio, 10% en agosto, y 7% en diciembre.
Representantes sindicales y empresarios concordaron este miércoles aumentar el salario mínimo a $47.850, monto al que llegará a fin de año luego de cuatro incrementos en nueve meses.
En total la suba pactada por las partes es del 45%, divido en cuatro tramos: un 18% en abril, un 10 en junio, otro 10 en agosto y un 7 en diciembre, con revisión en agosto próximo.
El encuentro fue abierto por el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, aunque una hora antes deliberó la comisión de Salario Mínimo, Vital y Móvil y Prestaciones por Desempleo, cuyos temas trataron también serán parte de la sesión plenaria de los 32 integrantes del organismo -16 por sector- bajo la supervisión de los funcionarios laborales.
La negociación entre el Estado, las cámaras empresarias y las centrales obreras se dará bajo la premisa de que la administración de Alberto Fernández aceptará mantener abierta de manera permanente la instancia para garantizar que los eventuales acuerdos alcanzados ese día puedan someterse a una revisión apenas la inflación amenace con licuar los incrementos.
Las deliberaciones tuvieron como marco la pretensión del Ejecutivo de aplicar para esta instancia la pauta de 40% de aumentos (daría un nuevo mínimo de $46.000) que busca extender en las paritarias de los sectores privado y público.
El piso salarial, años atrás clave para orientar otras discusiones paritarias, los ajustes en el sector informal y como referencia de diversos tipos de contrataciones, en la actualidad tiene su principal impacto en el valor de los planes sociales que paga el Gobierno. Se trata del denominado “salario social complementario” que equivale a la mitad de un sueldo mínimo así como el valor del subsidio REPRO que abona el Ministerio de Trabajo a las empresas en crisis, entre otros programas.
Fuente: Ámbito Financiero
En la imagen, el mandatario aparece almorzando en lo que se supone es el interior de la Casa Rosada, mientras que por la ventana se aprecia simultáneamente la Plaza de Mayo junto al propio edificio de gobierno, una combinación visual imposible
La histórica empresa anunció el cese de la producción local para pasar a un esquema de importación. La medida genera una profunda incertidumbre sobre el futuro de cientos de puestos de trabajo y el tejido industrial santafesino.