El equipo médico de la primera dama garantizó que se mantendrá informada a la población sobre el estado de salud de la esposa del presidente.
En la recta final de su embarazo, la primera dama Fabiola Yáñez goza de un “perfecto estado de salud”, según informó el último parte médico de la esposa del presidente Alberto Fernández.
De esta manera, el equipo del doctor Federico Saavedra destacó que se informará “en forma continúa la evolución del mencionado embarazo”.
Mientras tanto, la primera dama sigue de cerca la evolución de su embarazo con el grupo de especialistas del Sanatorio Otamendi, institución porteña en la que nacerá el primer bebé de la pareja presidencial en Argentina.
Según había adelantado el presidente, se espera que el hijo del mandatario y la primera dama nazca entre “la segunda y la tercera semana de abril”, pero, en ese momento, Fernández no pudo revelar algún nombre.
En ese sentido, Fabiola confirmó a Revista Gente que el primer bebé presidencial se llamará Francisco Fernández Yáñez. La esposa del presidente explicó: “Es un nombre que siempre me gustó y, además cuenta con un significado muy lindo”.
“Perteneciente al pueblo de los francos. Procede del latín Francus, que significa hombre libre. Claro que, a ello, además, hay que sumarle que ambos admiramos mucho al Papa Francisco”, aclaró.
A pocos días del nacimiento del hijo del presidente, el mandatario adelantó que se tomará dos días de licencia en sus funciones. Sin embargo, la fecha aún no está confirmada, ya que el parto puede adelantarse o retrasarse algunos días.
Además, Fernández destacó que le solicitó a la ministra de Mujeres, Género y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, que avance con un proyecto de ley para aumentar el plazo de la licencia por paternidad para los padres.
En la imagen, el mandatario aparece almorzando en lo que se supone es el interior de la Casa Rosada, mientras que por la ventana se aprecia simultáneamente la Plaza de Mayo junto al propio edificio de gobierno, una combinación visual imposible
La histórica empresa anunció el cese de la producción local para pasar a un esquema de importación. La medida genera una profunda incertidumbre sobre el futuro de cientos de puestos de trabajo y el tejido industrial santafesino.
El empleo informal creció en casi 380 mil puestos, según fuentes privadas.