Se trata de Daniel Giménez y el hecho sucedió en el día de ayer. El botín que se llevaron los delincuentes asciende a 400 mil pesos.
Un empresario de Arroyo Seco que se movilizaba en su kangoo y que se disponía a realizar un depósito bancario en la sucursal del Banco Provincia de Santa Fe en Villa Gobernador Gálvez – San Martín y Juan B. Justo - sufrió un asalto al estacionar su vehículo a metros de la entidad.
Daniel Giménez, que se dedica a la venta de celulares, llevaba consigo una suma de 400 mil pesos y tras ser abordado por un hombre que actuó con la complicidad de otro sujeto, lo interceptó al descender de su vehículo. Fue allí que lo obligó a entregarle el dinero que llevaba y en pocos segundos desaparecieron del lugar.
“Me estaban siguiendo seguramente”, señaló Daniel en una entrevista para el programa “Dos & Pico” y admitió que se llevó un gran susto, aunque en primera instancia pensó que se trataba de una broma. “Los vecinos – que advirtieron la situación - empezaron a los gritos pero fue tan rápido que no llegó a venir la policía”, agregó el hombre que esta misma mañana iba a mantener un encuentro con autoridades del banco para ver si le reconocen algo de lo sustraído; entre algunas de las posibilidades.
Fue este miércoles, en la ciudad del centro de la provincia de Santa Fe. Aunque falta confirmación oficial, en principio falleció por asfixia. Testimonios de maltratos contra el pequeño abonan la hipótesis fiscal inicial
Daniel Alejandro Rosatelli, integrante de la Policía entrerriana, quedó detenido este miércoles en el marco de una investigación por narcotráfico. La camioneta utilizada para transportar el cargamento habría sido provista por el funcionario. La Justicia busca determinar qué grado de participación tuvo y qué sabía sobre el uso del vehículo
La adquisición online de morrales estancos realizada en 2025 fue una de las pistas que permitió reconstruir la logística de una organización criminal bonaerense desbaratada el fin de semana. Las características de los recipientes permitieron conectar una carga de 35 kilos que apareció a la deriva en Monte Hermoso, en enero, con los 499 kilos secuestrados en San Nicolás, a punto de ser introducidos en un buque que se dirigía a ultramar