La víctima tiene 75 años y fue amenazada por los delincuentes, que habían ingresado tras romper una puerta. Un vecino logró dar aviso a la policía y uno de los asaltantes fue detenido.
Rosario.- Una mujer de 75 años sufrió un gran susto ayer al despertarse con dos ladrones en su casa. El hecho ocurrió en Alzugaray al 900, en la zona sur de la ciudad de Rosario. Gracias a la alerta de un vecino, uno de los asaltantes fue detenido por la policía. El otro, huyó.
El hecho ocurrió este lunes cuando la víctima dormía. Los delincuentes rompieron una puerta para irrumpir en el inmueble y amenazaron a la dueña de casa. Al llegar personal del Comando Radioeléctrico al lugar, hallaron a uno de los sujetos blandiendo un cuchillo ante la víctima, quien aún se encontraba recostada en la cama. Al ingresar la policía, el otro ladrón logró huir por el fondo de la vivienda.
Según declaró la mujer a fuentes policiales, descansaba en su habitación cuando fue despertada por el ladrón detenido, quien le exigía dinero con un arma blanca en la mano. La señora debió ser atendida por personal del Sies, ya que se encontraba en estado de shock. Interviene personal de la subcomisaría 20°.
Fue este miércoles, en la ciudad del centro de la provincia de Santa Fe. Aunque falta confirmación oficial, en principio falleció por asfixia. Testimonios de maltratos contra el pequeño abonan la hipótesis fiscal inicial
Daniel Alejandro Rosatelli, integrante de la Policía entrerriana, quedó detenido este miércoles en el marco de una investigación por narcotráfico. La camioneta utilizada para transportar el cargamento habría sido provista por el funcionario. La Justicia busca determinar qué grado de participación tuvo y qué sabía sobre el uso del vehículo
La adquisición online de morrales estancos realizada en 2025 fue una de las pistas que permitió reconstruir la logística de una organización criminal bonaerense desbaratada el fin de semana. Las características de los recipientes permitieron conectar una carga de 35 kilos que apareció a la deriva en Monte Hermoso, en enero, con los 499 kilos secuestrados en San Nicolás, a punto de ser introducidos en un buque que se dirigía a ultramar