Se trata de Betina Mariño, de 22 años. En el siniestro ocurrido el 12 de noviembre había muerto su hija de 3 años y otra de 5 sufrió graves lesiones. Los familiares denunciaron en su momento que el hecho se trató de una venganza.

Los restos calcinados de la casa donde vivía Betina y su familia. El incendio ocurrió el 12 de noviembre. Foto La Capital: Celina M. Lovera
Betina Mariño, la mujer de 22 años que había sufrido gravísimas heridas al incendiarse su casa el 12 de noviembre pasado, falleció hoy a la madrugada en el Hospital Provincial. La joven tenía severas quemaduras en el 80 por ciento del cuerpo y su estado desde un comienzo siempre fue crítico.
En el mismo incendio ocurrido el 12 de noviembre en Polledo y Cullen y Ugarte, había fallecido la hija menor de Betina, Natasha, de 3 años, y otra hija de 5 permanece aún internada en estado delicado en el Hospital del Niños Víctor J. Vilela.
La investigación de este caso está en manos de la fiscal Mariana Prunotto. En su oportunidad, familiares de las víctimas denunciaron que el incendio fue intencional y atribuyeron responsabilidad a un conocido delincuente de la zona que decidió vengarse del marido de Betina y padre de las niñas.
Fue este miércoles, en la ciudad del centro de la provincia de Santa Fe. Aunque falta confirmación oficial, en principio falleció por asfixia. Testimonios de maltratos contra el pequeño abonan la hipótesis fiscal inicial
Daniel Alejandro Rosatelli, integrante de la Policía entrerriana, quedó detenido este miércoles en el marco de una investigación por narcotráfico. La camioneta utilizada para transportar el cargamento habría sido provista por el funcionario. La Justicia busca determinar qué grado de participación tuvo y qué sabía sobre el uso del vehículo
La adquisición online de morrales estancos realizada en 2025 fue una de las pistas que permitió reconstruir la logística de una organización criminal bonaerense desbaratada el fin de semana. Las características de los recipientes permitieron conectar una carga de 35 kilos que apareció a la deriva en Monte Hermoso, en enero, con los 499 kilos secuestrados en San Nicolás, a punto de ser introducidos en un buque que se dirigía a ultramar