La paciencia se agotó en el sur santafesino. Ante lo que consideran un "estado de abandono absoluto" por parte del Gobierno Nacional, la localidad de Chabás decidió intervenir nuevamente de manera directa sobre la Ruta Nacional 33. Con recursos propios y personal comunal, se llevaron adelante tareas de bacheo de emergencia para paliar el deterioro extremo de la calzada.
El presidente comunal de Chabás, Lucas Fanelli, no ocultó su indignación ante la desidia estatal. Tras meses de gestiones y reclamos formales que no obtuvieron respuesta, la comuna debió utilizar sus propios fondos para tapar los cráteres que dificultan la circulación y ponen en riesgo la vida de miles de usuarios que transitan diariamente por este corredor productivo.
"Estamos haciendo un trabajo que no nos corresponde, pero no podemos esperar más. Para nosotros, el Gobierno Nacional no existe; no hay interlocutores, no hay mantenimiento y no hay presupuesto", disparó Lesgart en declaraciones que reflejan el malestar de toda la región.
La Ruta 33 es una de las arterias más importantes para el traslado de la cosecha hacia el puerto de Rosario. Sin embargo, el tramo que atraviesa Chabás y localidades vecinas se ha convertido en una "trampa mortal".
Los puntos principales del conflicto:
Bacheo artesanal: La comuna utiliza materiales propios para rellenar los pozos más profundos, una solución que admiten es "transitoria" pero necesaria.
Riesgo vial: La profundidad de los pozos obliga a los conductores a realizar maniobras bruscas o circular por la banquina, aumentando la probabilidad de choques frontales.
Corte de pasto: Además del bacheo, las comunas de la zona han tenido que hacerse cargo del desmalezamiento de las banquinas para garantizar la visibilidad.
Chabás no está sola en este reclamo. Otros mandatarios de la región han manifestado su preocupación por el freno total de la obra pública nacional. La paralización de las tareas de mantenimiento de Vialidad Nacional no solo afecta la competitividad de la producción santafesina, sino que degrada la seguridad básica de los habitantes.
Mientras Nación mantiene su postura de "obra pública cero", los pueblos del sur de Santa Fe siguen poniendo el cuerpo y el presupuesto local para evitar que sus rutas terminen de desaparecer bajo el asfalto roto.
El gobernador Maximiliano Pullaro y la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva descartaron que el hecho fuera motivado por bullying. Señalaron que el agresor formaba parte de comunidades virtuales que promueven tiroteos y masacres escolares.