La estructura de hierro que habían improvisado para homenajear a los héroes argentinos fue desmantelada, pese a la multitudinaria hinchada que permaneció allí sabiendo que los jugadores no irían. Se produjeron algunos desmanes.
Tras almorzar con sus familiares y suspender su visita al Obelisco, los dirigidos por Alejandro Sabella se retiran del predio. Andujar y Biglia fueron los primeros en irse.
Antes de la realización de la final de la Copa del Mundo en Río de Janeiro, Dilma Rousseff, Vladimir Putin y Joseph Blatter participaron de la ceremonia de transición.
Como en el debut alemán en el Mundial, la canciller estuvo en el vestuario, aunque, esta vez, para celebrar el tetracampeonato.
El capitán de la Selección argentina demostró su tristeza por la derrota del equipo en la final.