Se trata de, en su mayoría, canoas pesqueras que quedaron atascadas en el barro tras la abrupta baja que registró el Río Paraná el último fin de semana.
Ante esta situación e imposibilitados de realizar la labor diaria de muchos que utilizan estas embarcaciones para desarrollar la actividad pesquera; solicitaron colaboración a la Comuna de Fighiera para que con una máquina se pueda hacer un canal que permita poder, al menos, retirar las naves del agua.
Rodolfo Stangoni y personal de la Comuna estuvieron en el lugar charlando con las familias que hoy, por razones de la naturaleza, se han visto perjudicadas por lo narrado y es por ello que las autoridades comunales y técnicos que entienden en la materia están analizando la mejor opción como para poder ayudar a estos pescadores.

A poco más de dos años de su inauguración con presencia provincial, los 3,3 kilómetros de la calle Juan de Garay lucen hoy una imagen de desidia. Pastizales altos y mobiliario destruido marcan el paisaje de una obra que costó más de 1.200 millones de pesos.