Hace unos días, las redes oficiales del municipio de Arroyo Seco se vistieron de gestión. La visita de la Ing. Cecilia Morales, de la Secretaría de Recursos Hídricos de Santa Fe, fue el motivo para anunciar un ambicioso plan de limpieza y saneamiento: desde la autopista hasta las cercanías del salto del arroyo.
Fotos de carpetas, de apretones de manos y de funcionariosrecorriendo el terreno buscaron transmitir una imagen de orden y progreso.
Sin embargo, hay una imagen en particular que rompe el relato. Detrás de las sonrisas protocolares y el anuncio técnico, el fondo de la foto nos devuelve un cachetazo de realidad: el Barrio Virgen de Luján.
Lo que la gestión no etiqueta
Mientras el municipio celebra la coordinación para mejorar las condiciones hídricas, a pocos metros, la crisis habitacional se levanta con chapas, cartones y una precariedad que duele. El asentamiento, que no para de crecer en las inmediaciones del puente de calle San Martín, es el síntoma de una ciudad que se está rompiendo por lo más delgado.
Es curioso, o quizás tristemente deliberado, cómo la comunicación oficial intenta "disimular" el entorno. Pero ahí están: las viviendas humildes de familias que no eligieron vivir a la vera del barro por placer, sino porque la vida —o la falta de oportunidades— las empujó hasta ahí.
La crítica no es hacia la limpieza del arroyo, una obra necesaria y postergada. La crítica es hacia la miopía política.
Vivimos en una ciudad donde:
Se anuncian gestiones y fotos de "logros" diariamente.
La estructura municipal parece engrosarse con puestos que muchos consideran innecesarios, agrandando el gasto público.
Pero la vulnerabilidad nos atraviesa.
¿Dónde está el posteo oficial sobre el plan de vivienda? ¿Dónde está el relevamiento de esas familias que hoy viven prácticamente debajo del puente porque no pueden pagar un alquiler o porque el sistema las expulsó?
La realidad completa
El Estado no puede ser solo un gestor de fotos prolijas. La realidad de Arroyo Seco también son esos techos de lona que se ven detrás de los funcionarios. El "sinceramiento" que la sociedad reclama es que se reconozca que, mientras se planifica el escurrimiento del agua, hay cientos de vecinos que se hunden en la falta de techo y trabajo digno.
Esa ciudad, la de los márgenes, la que no sale en el pie de foto de las redes sociales, también es nuestra. Y ya es hora de que el gobierno municipal empiece a mirarla de frente, sin intentar que el funcionario de turno tape la pobreza con su hombro.
La comuna anunció el inicio de la obra del gas natural adentro de la localidad. El gasoducto está finalizado, por lo que ya comenzó a trabajarse dentro del casco urbano: "Siempre lo soñamos y ahora está en marcha", admitió emocionado el presidente comunal, Marcelo Paponi.