El pasado 23 de agosto, la directora del Hospital Provincial N° 50 Florencia Mansilla se contactaba con los medios de prensa a fin de ponernos en conocimiento sobre una nota elevada ese mismo día a las autoridades de PAMI reclamando una deuda cercana al millón de pesos que la obra social mantenía desde el año pasado con el nosocomio local.
De esta manera, la máxima responsable del efector público de Arroyo Seco anunciaba públicamente el reclamo formalizado ante PAMI por una deuda, hasta ese momento, de $916.380.
Mansilla indicó oportunamente que desde el período de abril/mayo se acordó con la obra social de los jubilados que debían pagar por las prestaciones brindadas a los afiliados. En ese momento, recordó la profesional, los pacientes quedaron sin cobertura tras la ruptura del acuerdo con la Clínica Martins.
Lo cual, representó: “una demanda extra de insumos y de personal” por lo que se acordó que la institución “brindaba la asistencia y ellos aportan desde la obra social”, dijo.
Por otra parte, también hizo saber en aquella charla con la prensa, que, desde mayo del año pasado, el hospital había percibido un sólo pago en noviembre y no existió ningún otro aporte económico.
Tras conocerse esta situación, pasaron algunas semanas y el martes último, luego de un trascendido y posterior consulta con Mansilla, efectivamente se pudo corroborar que PAMI había abonado un monto que ronda los 500 mil pesos y que cubre la mitad de lo adeudado. El dato cotejado indica que ese dinero fue trasferido la semana pasada, que ya está en la cuenta del hospital y el monto es exactamente de $412.948,30.
Lo llamativo es que en esta ocasión el hospital decidió no hacer publico que PAMI había saldado parte de la deuda. Es decir, en primera instancia Mansilla no solo utilizó a los medios para ejercer presión y que la cobertura de los jubilados cumpla con sus compromisos, sino que luego, en lugar de transparentar que el nosocomio había recibido el dinero, se mantiene en silencio hasta que no tiene otra opción que reconocerlo en el momento en que la información llega a los medios.
La Municipalidad envió a inspectores para acelerar el proceso de demolición de una construcción que corresponde a la ampliación de la vivienda que está pegada al Museo Municipal. Según afirmaron desde el Estado local, no se puede edificar en ese espacio. La familia que allí habita ya había tenido conflicto con la propiedad hace 7 años, cuando la empresa de trenes NCA había querido desalojarla.
Las gestiones iniciaron el año pasado ante la Dirección de Transporte Provincial, con presentaciones sobre la situación crítica del transporte público y la demanda incumplida en el servicio que brinda Rosario Bus. Más allá de algún refuerzo posible en cuanto a horarios, la empresa y la provincia habrían logrado que la ciudad pueda tener un transporte propio de carácter interno, similar con el que cuenta la comuna de General Lagos con "El Laguense". A diferencia de la localidad vecina, Arroyo Seco se demoró: Los organismos principales esperaban la presentación de papeles y transferencias de capital pero la gestión de Daniel Tonelli, al parecer, por ahora, lo desestimó.