En un procedimiento ordenado por la Justicia secuestraron distintas autopartes entre las que encontraron restos de un Chevrolet Corsa que había sido denunciado como sustraído en marzo, a cinco cuadras del lugar.
Un allanamiento realizado este jueves en una vivienda de Sáenz Peña al 200, en Villa Gobernador Gálvez, terminó con el hallazgo de un desarmadero clandestino. En el lugar, personal policial incautó motocicletas y piezas de distintos rodados entre las que se destacaron las autopartes de un Chevrolet Corsa color gris que presentaba pedido de captura desde marzo.
El operativo fue llevado adelante por la comisaría 26ª, con apoyo del Grupo Giri y el Comando Regional, bajo una orden emitida por la fiscal Eleonora Verón.
En el interior de la casa se encontraron motores abiertos, carburadores, cachas y plásticos de motos –Honda Tornado, Twister, XR–, motores desarmados, y tres motocicletas en circulación irregular. Además, en la planta alta hallaron puertas y tablero de un Corsa gris junto con su patente.
Al tratar de identificar el vehículo saltó la alerta de que el mismo había sido denunciado como robado en marzo de este año en Edison al 500, a unas cinco cuadras de donde funcionaba el desarmadero.
La fiscal interviniente ordenó el secuestro de todos los elementos y vehículos, entre los que también había un Fiat Uno con pedido de captura vigente. El mismo estaba en pleno proceso de desguase por lo que fue retirado con grúa.
La investigación, que comenzó hace más de un año, tenía como objetivo comprobar la existencia de un establecimiento rural en la localidad de Mercedes donde, según denuncias, se mantenía a empleados en condiciones precarias
La víctima presenta quemaduras en brazos, piernas, muslos, manos y espalda. Denunció haber sido atacada con ácido por un hombre hace dos semanas
El estudio del cuerpo de la criatura determinó las ausencia de signos de abuso y maltrato físico. Las lesiones en la parte genital eran producto de una dermatitis. Presentaba una otitis avanzada.
Sucedió en la ciudad de Santa Fe. La persona que tomó el crédito es el propietario del local comercial en el que estaba el teléfono de la víctima. El fallo ordenó el cese del cobro a través de una billetera virtual.
“La pérdida nos hizo un daño tremendo porque dejamos de hacer ese trabajo que tanto nos apasiona”, remarcó José, uno de los referentes del espacio junto a Analía