Apareció baleado e incinerado. Era soldadito de un búnker. Creen que los autores quemaron a una chica hace trece días.
El cuerpo del adolescente fue encontrado en el cruce de Estudiante Aguilar y las vías del ferrocarril Mitre.Foto: A.Celoria
Rosario.- Detrás de la muerte de Luis Fernando Cuevas, el chico de 14 años que fue hallado asesinado y carbonizado el domingo a la mañana en el barrio Santa Lucía, se perfila una historia marcada por el desamparo y una extrema violencia. El dato que manejan los investigadores del crimen es que el adolescente trabajaba como "soldadito" en un quiosco de drogas, que la motivación del ataque se conecta con el negocio de las drogas y estaría ligado a un búnker destruido por vecinos hace dos semanas en 27 de Febrero al 7600. Se trató del exterminio de un ser solo en el mundo: el chico no tenía vínculos familiares conocidos y vivía sin domicilio fijo. Según se constató, no sólo fue asesinado de dos balazos y padeció quemaduras en piernas y brazo sino que además sufrió la amputación de una falange de un dedo.El cuerpo del adolescente fue encontrado en el cruce de Estudiante Aguilar y las vías del ferrocarril Mitre, en una zona de casillas de madera y techo de cinc bordeada por un descampado, a unos 50 metros al oeste de la Circunvalación. Presentaba dos heridas de bala y las piernas y los brazos carbonizados. Los investigadores de la sección Homicidios no descartaban que hubiera sido asesinado en otro lugar y luego arrojado allí, donde aparecieron dios vainas calibre 11.45. En el examen forense también se detectó que el chico tenía amputada una falange, aunque no se descarta que el cadáver pueda haber sido mutilado por un perro.
La calle profunda. Según revelaron ayer fuentes de la investigación, Cuevas era un chico que vivía en la calle desde la muerte de su madre. No se conocían hasta ayer otros vínculos familiares y de hecho quien fue a reconocerlo al Instituto Médico Legal fue un ex padrastro, la última pareja de su madre. Hasta hoy, no se sabe con precisión dónde vivía el joven fallecido. "Estaba solo en el mundo", dijo un allegado a la investigación, que reveló no sólo la desprotección del adolescente sino el mundo violento en el que se movía.
Es que el chico, según surge de la investigación iniciada por el fiscal Aníbal Vescovo y la jueza Mónica Lamperti, era soldadito de un búnker cuya ubicación exacta aún no fue precisada. En ese contexto, el móvil del ataque podría ser tanto una disputa por un "vuelto", como resentimientos por haber sido desplazado de otro quiosco de venta de drogas o que el adolescente se resistiera a trabajar en algún nuevo lugar asignado.
Prendida fuego. El crimen de Cuevas estaría ligado a la destrucción de un supuesto búnker de drogas que vecinos incendiaron y demolieron el 19 de agosto pasado en 27 de Febrero al 7600, a unos 50 metros de al avenida de Circunvalación. La construcción fue derribada a mazazos luego de que un grupo de vecinos le prendiera fuego. Lo hicieron luego de realizar, según contaron entonces a este diario, seis llamadas en vano al 911 por escuchar disparos de armas de fuego en el lugar. El incendio fue extinguido por Bomberos Zapadores y luego los vecinos se ocuparon de que nada quedara en pie. Aseguraron en el lugar se vendía droga, aunque un vocero policial indicó que el sitio había sido requisado un mes atrás por la ex Drogas Peligrosas, que realizó un allanamiento con detenidos y secuestro de drogas, pero desde entonces sólo funcionaba como un aguantadero.
Dos días después, una chica de 19 años fue prendida fuego en 27 de Febrero al 7200 y debió ser internada muy grave, con quemaduras en el 80 por ciento de su cuerpo. La joven, María Soledad, alcanzó a manifestar que había sido atacada por un grupo de hombres que la roció con combustible y le prendió fuego. Quedó internada en el Hospital Clemente Alvarez, en terapia intensiva, con quemaduras tipo A y B y conectada a un respirador. Su pronóstico es muy sombrío por la gravedad de las quemaduras. La chica vive a siete cuadras del lugar del ataque y, al parecer, el caso también tendría relación con el búnker demolido dos días antes.
Según la principal hipótesis de la pesquisa que impulsa la fiscal Lucía Aráoz, antes de que el búnker fuera derribado la joven habría alcanzado a escapar llevándose estupefacientes y dinero, por lo que fue quemada en represalia. El examen forense determinó que fue quemada con querosén y arrojó otro dato siniestro: estableció que alguien le "apagó" las llamas a María Soledad y se fue del lugar antes de que llegara la ambulancia del Sies. El material combustible usado para atacar a la joven sólo se extingue con la carbonización del cuerpo, lo que no llegó a ocurrir en este caso. De eso se desprende que alguien se ocupó de extinguir las llamas y dejó a la víctima tendida en el lugar.
146 homicidios
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