El principal acusado por el asesinato de Ángeles Rawson rompió el silencio y habló por primera vez desde la cárcel. Aseguró ser inocente y contó cómo es su vida privado de la libertad.
Buenos Aires.- Jorge Mangeri, el principal sospechoso por el crimen de Ángeles Rawson, habló por primera vez para los medios. Con el procesamiento en su contra firme y con prisión preventiva, Mangeri aseguró ser inocente y no tener ninguna hipótesis propia acerca de lo que podría haberle ocurrido a la joven de 16 años asesinada el 10 de junio pasado.
"Es una barbaridad lo que hicieron con la nena", dijo Mangeri, quien se quejó del tratamiento de los medios de comunicación del caso que mantuvo en vilo al país durante largos meses.
"Mucha gente sale a hablar de mí y de mi familia, sin sentido, sin conocernos, todo eso es muy vergonzoso, es muy vergonzoso lo que cierta gente habla en la televisión, habría que replantearse quién va a hablar en la televisión. Hay gente que puede opinar como profesionales pero hay mucha mala leche" , aseguró.
Consultado acerca de la teoría conspirativa esgrimida por sus familiares, Mangeri pidió esperar "a que falle la Justicia cuando corresponda, cuando me sentencien o salga inocente ahí hablaremos bien, hay que darle paso a la Justicia para que determiné que fue lo que pasó".
"Hipótesis hay un montón –aseguró- pero no quisiera acusar a nadie porque no tengo pruebas y no me gusta hablar de las cosas que desconozco, si no sería más de lo mismo, hablar de pavadas que después no se pueden corroborar".
"Mi esposa es lo más importante", dijo, y habló de sus días en la cárcel de Ezeiza: "No puedo hablar mucho porque este es un teléfono que compartimos con los muchachos y tenemos que usarlo todos. Estamos privados de nuestra libertad, uno no sabe lo que es eso hasta que está acá adentro, ¿quién puede estar cómodo en un lugar así? Lo que tratamos es de pasarlo lo más dignamente posible, pero es feo estar preso, se sufre mucho, sufren mucho los chicos, las familias, los amigos, hay gente que se enferma por esto, que se le quitan años por esto, y eso no está nada bueno".
"Cuando se termine todo esto vamos a hablar de muchas cosas", prometió.
Ángeles había desaparecido el 10 de junio en el barrio porteño de Palermo cuando regresaba de una clase de educación física y al día siguiente su cadáver fue hallado en la planta de tratamiento de residuos de la Ceamse en la localidad bonaerense de José León Suárez.
La investigación policial se centró inicialmente en su círculo familiar ya que las imágenes de varias cámaras de seguridad muestran que la adolescente llegó a su casa tras la clase de gimnasia. Sin embargo el 15 de junio Mangeri, portero del edificio en el que vivía Angeles quedó detenido luego de incurrir en numerosas contradicciones en su declaración como testigo y tras haberse autoincriminado ante la fiscal del caso.
La principal prueba en su contra es el hallazgo de su ADN en muestras tomadas debajo de las uñas de tres dedos de su mano derecha, lo podría ser indicio de que la joven lo arañó al tratar de defenderse.
El acusado, de 30 años, habría golpeado, amenazado y privado de la libertad a su pareja durante un violento episodio ocurrido el 23 de agosto. La Justicia dispuso su prisión preventiva hasta el 2 de octubre.
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