Vecinos consultaron al medio sobre la demora en la construcción de 14 unidades habitacionales emplazadas en el barrio Santa Anita, correspondientes al programa “Casa Propia: Construir Futuro”. Desde el Estado local, manifestaron que, si bien van a otro ritmo diferente a las ya culminadas y entregadas en otros barrios, es un proyecto y una realidad que sigue en marcha.

Foto Archivo: El día que arrancaron. El plazo de construcción era de 365 días y comenzaron en marzo del 2022
General Lagos entregó en el barrio “Los Sauces”, 16 viviendas en el marco del programa “Casa Propia: Construir Futuro”, una iniciativa que también tiene presente en el barrio “Santa Anita” aunque, allí, la construcción de 14 casas está demorada, muy por detrás al ritmo que se ejecutaron las demás. Vecinos, consultaron sobre el atraso de estas unidades habitacionales que se comenzaron a ejecutar el 2 de marzo del 2022, y presentaban un plazo de obra de 12 meses.
Las empresas que habían ganado la licitación y estaban a cargo de estas unidades, son Capaze SRL (8 viviendas) y Hormigonera del Litoral (6 viviendas), bajo un monto de obra de $64.100.000 (por lo menos eso expresa el cartel donde figura la parte de construcción de la empresa Capaze SRL), abocados a la ejecución de “Prototipo Vivienda Compacta”.
Según expusieron desde el Estado local, el atraso se debe a cuestiones propias y normales de las empresas y el ritmo de construcción. Más allá de que otros programas de viviendas sociales ya fueron otorgados y entregadas las casas, estas 14 del “Santa Anita” aún no culminan: “La construcción y el proceso para que terminen las casas está más lento, pero sigue en marcha”, comentaron desde la comuna.
Los alimentos se llevan a los comedores en la chata marca "Berlingo" que se utiliza en la secretaría de Salud y Desarrollo Social para trasladar personas. El vehículo no tiene la oblea de habilitación UTA que certifica que es una Unidad de Transporte de Alimentos, requisito totalmente excluyente y exigido por ASSAL. ¿Cardo no inspeccionó?...
Vecinos de la zona ribereña manifestaron su absoluto rechazo a la ordenanza que legaliza el funcionamiento de una arenera en Barrio Puerto. Apuntan a contradicciones políticas e impacto ambiental.