General Lagos.- El viernes 10 de julio al mediodía Emanuel Navarro, remisero, recibe un llamado telefónico para realizar un viaje desde Arroyo Seco a Fighiera. Una vez en la vecina ciudad levanta a una pareja a la que describe: “Él muchacho era flaquito, morocho de 1,70 aproximadamente, y le faltaba un diente, la mujer media alrededor de 1,80, media gordita, morocha y de cabello negro”.
Luego, detalló: “Una vez en viaje me hacen desviar hacía un supuesto campo del que eran dueños, en ese momento me golpean, me exigen el celular, la billetera, me tiran gas pimienta en la cara, me siguen golpeando, me atan de pies y manos, me amordazan y me sacan hasta las zapatillas, y me dejan tirado en un descampado donde hay un monte y huyen en mi auto, Ford Escort modelo 99, color azul oscuro, aún hoy lo estoy pagando”
Además resaltó: “Cuando se van pude desatarme y corrí por el campo descalzo, todo ensangrentado, hasta llegar a la autopista donde me socorrió un auto y me llevo hasta el peaje donde me asistió gendarmería, la denuncia la radiqué en la comisaría de Fighiera”.
Emanuel no entiende porque actuaron con tanta violencia ya que él jamás se resistió. Hoy ya no tiene su herramienta de trabajo y apela a la solidaridad de quien pueda ofrecerle una posibilidad laboral.
En un procedimiento ordenado por la Justicia secuestraron distintas autopartes entre las que encontraron restos de un Chevrolet Corsa que había sido denunciado como sustraído en marzo, a cinco cuadras del lugar.
La investigación, que comenzó hace más de un año, tenía como objetivo comprobar la existencia de un establecimiento rural en la localidad de Mercedes donde, según denuncias, se mantenía a empleados en condiciones precarias
La víctima presenta quemaduras en brazos, piernas, muslos, manos y espalda. Denunció haber sido atacada con ácido por un hombre hace dos semanas
El estudio del cuerpo de la criatura determinó las ausencia de signos de abuso y maltrato físico. Las lesiones en la parte genital eran producto de una dermatitis. Presentaba una otitis avanzada.
Sucedió en la ciudad de Santa Fe. La persona que tomó el crédito es el propietario del local comercial en el que estaba el teléfono de la víctima. El fallo ordenó el cese del cobro a través de una billetera virtual.