La suba será del 35,35% por la quita de subsidios nacionales. La actual administración santafesina ya había incrementado el boleto el 150% en febrero y el 60% en diciembre. "Es para mantener en buenas condiciones la prestación de los servicios", justificaron.

Los coches interurbanos tienen tramos urbanos y muchos pasajeros reclaman por bajas frecuencias. (Alan Monzón/Rosario3)
El gobierno de Santa Fe autorizó un incremento del 35,35 por ciento en las tarifas del transporte interurbano de pasajeros.
La nueva suba podrá aplicarse luego de la publicación del decreto en el Boletín Oficial que se efectivizó el pasado viernes 7 de junio pero ahora resta que las empresas presenten sus cuadros tarifarios para poder aplicarlos arriba de los coches en las próximas jornadas.
El gobierno justificó la medida en que “es necesario analizar la incidencia de los mayores costos que se han producido a efectos de mantener en buenas condiciones la prestación de los servicios de transporte público de pasajeros”.
Al mismo tiempo, el gobierno de Pullaro advierte que se “ha tenido en cuenta los cambios producidos por la eliminación del Fondo Compensador Interior que recibían las empresas de transporte por parte del Gobierno Nacional”.
Además se explicó que desde el último estudio de costos hasta la actualidad “se verificó la ratificación de la quita de subsidios de orden nacional así como la variación en los costos de explotación, afectándose significativamente todos los rubros a saber: chasis, carrocerías, lubricantes, cubiertas, repuestos, salarios, lo cual dificulta a las empresas del sector afrontar estos incrementos con el actual cuadro tarifario”.
El gobierno provincial de Maximiliano Pullaro ya había anunciado en febrero pasado un aumento del 150% en las tarifas interurbanas y apenas asumieron las nuevas autoridades de Transporte en diciembre habían aprobado un incremento del 60 por ciento.
El gremio cuestionó la negociación paritaria y no descartó una medida de fuerza los días 8, 9 y 10 de abril.
La provincia difundió las cifras oficiales del programa que premia la presencialidad en las aulas. El beneficio alcanza a una gran mayoría del personal educativo y busca reducir los niveles de ausentismo en el sistema público y privado.
La iniciativa apunta a trasladar las carreras clandestinas de las calles a un entorno controlado. El objetivo es reducir los riesgos de accidentes fatales y brindar un espacio seguro para los aficionados al cuarto de milla.